CONSULTORIO ECOLÓGICO

Eleuterio Martínez

P. Profesor, apareció una mina de oro en la cabecera del Río Ozama y ya hay varias empresas mineras solicitando los permisos de exploración, no sabemos si esa noticia debemos celebrarla o ponernos a llorar ¿a usted que le parece?

R. Que haya oro en la loma Los Siete Picos y zonas circundantes, no es sorpresa para nadie, por dos razones básicas; la primera, todos los ríos que le dan origen al Ozama y fuentes acuíferas vecinas, fueron utilizadas por los colonizadores para comenzar la colecta del oro que a cambio de espejitos, se le canjeó a nuestros aborígenes a finales del siglo XV y comienzos del XVI, el cual todavía hoy se encuentra almacenado en las bóvedas y museos de Sevilla – España y segundo, desde hace varias décadas (postrimerías del siglo XX), hay varias empresas mineras multinacionales que están solicitando concesiones de exploración en la zona con fines de identificar los yacimientos minerales potenciales allí presentes.

Ahora bien, que exista o no minas de oro en la cabecera del Ozama, su valor real no reside en este metal precioso, si no en otro mineral que vale mucho más que el oro. Nos referimos al agua. Ya no estamos en los tiempos de la colonia. Ya los espejitos no funcionan y hace rato que dejamos de ser indios, pues el colonizador no se conformó con llevarse el botín, sino que también acabaron con la existencia de aquellos seres humanos, de los cuales solo heredamos el recuerdo y sus virtudes santas: la pureza, la humildad y su inocencia.

La loma de los Siete Picos es la que capta y drena el agua que baña e irriga la capital dominicana, el principal asentamiento humano del país, el cual concentra un 40% de su población. De manera que a nadie se le puede ocurrir explotar una mina en la cabecera del Ozama o del Isabela, pues se trata del tesoro más valioso de esta nación. ¿Quién se atreve a atentar contra el bienestar y la salud de esta gran urbe y sus moradores?.

Los dominicanos queremos y buscamos un desarrollo armónico y equilibrado, respetuoso de la vida en todas sus manifestaciones y sobre todo con rostro humano. Si ya la misma sociedad dominicana ha sentado cátedra con Loma Miranda sobre lo que quiere para el porvenir, cómo es que las autoridades y las mineras no comprenden la lección.