Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, pero la problemática del carbón es cosa del pasado en República Dominicana, e incluso del siglo XX ¿entonces, por qué se alarma el Ministro del Ambiente y quiere perseguirla como se hace con la peor de las drogas?
R. Tal parece que no, que la producción de carbón y leña sigue siendo una espina en el zapato del Ministerio de Medioambiente, no tanto por el consumo nacional, sino, por su exportación fuera del territorio dominicano.
Detener la brutal destrucción de los bosques dominicanos para producir carbón y leña en los años 80 del siglo pasado, fue la medida gubernamental más importante de la historia reciente, la cual funcionó a la perfección, aunque con mucho dolor y sufrimiento por el drama humano envuelto.
Solo para refrescar la memoria de algunos e informar a los que han nacido después, vale recordar que a mediados de 1986 el consumo de carbón solamente en la capital dominicana, alcanzaba la cantidad de millón y medio de sacos mensuales, establecida con precisión por la propia Dirección General Forestal de entonces en los puntos de control establecidos a la entrada de esta ciudad.
Le hablamos con conocimiento de causa porque yo mismo manejaba parte de las estadísticas oficiales para ese tiempo y en los registros de control se establecía que prácticamente el 80% de los hogares capitaleños utilizaban el carbón como principal o única fuente de energía doméstica. El carbón se utilizaba en todo el territorio nacional para cocinar, en lavanderías y las granjas (para calentar los pollitos), en Moca, Licey y Tamboril por ejemplo. Nadie pensaba en el milagro de detener esta hemorragia de sangre verde derramada desde montañas del Sur y el Noroeste.
Sin embargo, el 30 de Agosto de 1986 comenzó el Operativo Selva Negra, deteniendo la voracidad del corte y persiguiendo activamente a los productores de carbón. Paralelamente se inició la distribución masiva de estufas y tanquecitos de gas propano a los hogares de las familias más humildes.
Para el 25 de Enero de 1987, era prácticamente nula la producción de carbón a nivel nacional, porque los bosques estaban militarizados. Hoy vemos que los bosques se han recuperado exitosamente, no por la reforestación, sino por darle un respiro, un descanso a la depredación.
Bien por la actual medida de Medioambiente, jamás podemos volver a la vorágine del pasado. Hoy como ayer, tenemos que liberar nuestras montañas del hacha y el machete.