Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, ¿hasta cuándo Duquesa será un factor de riesgo para la salud ambiental de Santo Domingo?

R. Hasta que llegue la decisión política. La problemática ambiental que envuelve a Duquesa no se soluciona con buenas intenciones ni con argumentos convincentes, porque existe tanta tecnología, tantos ejemplos positivos en el mundo y tantos conocimientos que solo falta una orden para resolverla.
Está sobradamente demostrado que las grandes ciudades del mundo, son grandes, prósperas y modernas porque resolvieron el problema de sus desechos sólidos, aplicando multiplicidad de procedimientos tecnológicos acordes con los imperativos ambientales locales, procurando el bienestar de los habitantes e insertando en la naturaleza, acciones que se ajustan a su dinámica y a su estructura.
El Distrito Nacional y la Provincia Santo Domingo necesitan de un cerebro pensante y no tiene que ser una persona, pero sí una instancia oficial que no tenga otro propósito ajeno al ordenamiento citadino. Duquesa es tan solo una gota de agua en el océano de la problemática ambiental de esta, la Capital Cultural e Histórica de Las Américas.
Es cierto que tenemos una ciudad que exhibe niveles impresionantes de desarrollo físico, muy especialmente en infraestructura habitacional y de servicios, pero todavía estamos muy lejos de comprender que el río Ozama es la esencia de la Ciudad de Ovando, que la conquista de América se concibió sobre una nave que descansaba hace cinco siglos sobre sus aguas.
Sin embargo, tenemos una Ciudad Colonial que la Unesco ha incluido en la Lista del Patrimonio Mundial, como una herencia de la humanidad, pero se ignora que todo fue posible por la existencia de esta fuente acuífera, que inocentemente la rodea, sin ser tomada en cuenta.
¿Cómo vinculamos el Ozama con Duquesa?
Muy sencillo. El problema no es la humareda de Duquesa o que la visibilidad se enrarece y alguien pudiese sentirse afectado en sus vías respiratorias; aunque esa es la realidad, hay otra más grave y que no se ve, pero debe preocuparnos de igual manera, los lixiviados que se escurren del vertedero, alcanzan el río Isabela y terminan contaminando el río Ozama.
El Isabela y el Ozama no son dos cuerpos de agua aislados, si no uno solo. El primero ya está muerto antes de confluir con el segundo y ambos se están colmatando hasta convertirse en un factor de riesgo para los habitantes de sus márgenes y nadie se preocupa por ello.
Duquesa sí…, pero también el Ozama.