Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, el sueño de un Jardín Botánico para Santiago, despierta a la realidad ¿será cierta tanta belleza?

R. Y lo más sorprendente es que todas las grandes obras, comienzan chiquititas, tan pequeñas como una idea, como un sueño, como la diminuta semilla de una ceiba, cuyo tamaño inicial parece ser un granito de arena y más adelante, allende el tiempo y la distancia, se convierte en un impresionante y portentoso árbol que desafía al viento, las adversidades y a las nubes con su copa y sus ramas.

Por fin, no habrá que esperar más y a partir de ahora, Santiago de los Caballeros, el más grande y glorioso de las Américas, en medio de la campiña cibaeña, se convierte en el “País de Alicia y sus Maravillas”, con una gigantesca obra de amores al pie del Diego de Ocampo, interpuesta entre la cordillera Septentrional y el Monumento a los Héroes de la Restauración.

Si alguien me pidiese que contara la historia de algo tan grande como un Jardín Botánico, sólo cerraría los ojos para mirar hacia atrás, verme a mí mismo y a Luis Carvajal convenciendo a las autoridades de la UASD, para que autorizaran la creación de un Parque Multitemático en sus terrenos en Santiago a la orilla del río Jacagua, que llevaría el nombre del insigne botánico y egregia figura de las ciencias que creció en sus aulas y en la Academia de Ciencias que él mismo creó: “Doctor Eugenio de Jesús Marcano”.

Pero el mérito inicial, sin dudas, es del Honorable Consejo Universitario cuando acogió la sugerencia de dos profesores de su Comisión Ambiental, para darle visos de realidad con una sentencia, perdón, con una resolución a ejecutarse en Santiago, con los recursos del entusiasmo y la alegría que llevaba en su esencia, porque moneda no había.
Afortunadamente en el camino encontramos la Oficina Senatorial de allí y el apoyo firme de otro soñador, que luego se convierte en el Procurador General de la República (Francisco Domínguez Brito), para darnos la dieta y el combustible de los taxónomos que teníamos la misión de entrar al monte, hablar con las plantas y recorrer los bosques de galería del Jacagua hasta llegar al Salto de la Tinaja.

Luego la lista de acompañantes se hizo interminable. Pronto se hizo cómplice Nelson Bautista, presidente Soeci, Ricardo García y Milcíades Mejía aportaron su experiencia y hoy ve la luz, el Jardín Botánico de Santiago.