Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, la Gran Barrera de Coral está muriendo a causa del Cambio Climático ¿pero si tan solo es un ecosistema perdido en medio del Océano Pacífico, por qué se crea una alarma mundial, como si fuese una guerra contra la humanidad?

R. Y hay sobradas razones para preocuparse y crear toda la alarma posible, pues aunque no muera ningún ser humano, está pasando algo mil veces peor. Esta barrera de arrecifes coralinos es el jardín más hermoso bajo las aguas del mar que existe en el mundo y Australia está destinando 500 millones de dólares para crear resiliencia y tratar de detener su agonía.

Por si alguien lo desconoce, el océano Pacífico cuyo tamaño supera todos los continentes juntos, se suma a la Amazonía en tierra, para formar los dos ecosistemas más grandes del planeta en que vivimos y no hay dudas de que entre ambos constituyen la base del equilibrio ecológico, que actualmente sustenta la biodiversidad que lleva dentro, esta nave espacial en que la humanidad surca eternamente regiones nuevas e inexploradas del cosmos infinito.

Aun con todos los progresos en las ciencias y el poder casi ilimitado que maneja su hija legítima, la tecnología, todavía los humanos somos niños inocentes que nadamos en el mar del analfabetismo ambiental, tratando de alcanzar algún puerto con luces encendidas; pero mientras avanzamos en esta aventura colectiva, tenemos que preservar los motores biológicos del planeta, tanto en tierra firme como en la inmensidad de los océanos.
Ya sabemos que los corales son tan valiosos como los bosques húmedos tropicales y entre ambos, son los responsables de producir todo el oxígeno que hay en la atmósfera y en la hidrósfera, pues las cianobacterias y las plantas, únicos organismos fotosintetizadores, junto a las protofitas, tienen por misión bombardear oxígeno fresco como materia prima para que la naturaleza pueda tejer eternamente la existencia.
Afortunadamente en República Dominicana, las autoridades ambientales han creado suficiente reservas terrestres y marinas para garantizar la conectividad imprescindible para mantener sus procesos vitales, muy especialmente sus ecosistemas coralinos más valiosos, como los Santuarios Marinos del Norte, de los Bancos de la Plata y la Navidad, del Sureste y del Suroeste, cuya superficie protegida supera la de todas la unidades de conservación existentes en tierra firme.