Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, ¿cómo recibe la República Dominicana el Día Mundial del Ambiente 2018?

R. Con grandes desafíos y una senda verde para transitar. En este Día Mundial del Ambiente 2018, mientras el mundo pide “Un planeta Sin Contaminación por plásticos”, pues así lo proclamaron el Ministro del Ambiente, Bosques y Cambio Climático de la India, el Secretario General Adjunto de Naciones Unidas y el Secretario Ejecutivo del PNUMA, aquí tenemos un Presidente de la República que se ha mudado al campo para proclamar la “Soberanía alimentaria” y luego venir a pernoctar a la ciudad con calidad moral para reclamar la responsabilidad social verde que los dominicanos debemos y tenemos que encarnar para ganarnos el derecho de habitar este paraíso insular.
Hoy tenemos una República Dominicana más consciente de que el motor de su desarrollo funciona con agua y que la amenaza mayor de que se apague, reside en la industria extractiva, en la minería salvaje que le araña las entrañas a nuestras montañas, desde San Juan hasta La Vega, desde Nalga de Maco hasta La Sierra de Yamasá.
Independientemente de las hazañas de Domínguez Brito, Ministro del Ambiente saliente en Valle Nuevo, la tarea ciclópea de librar al Ozama de barcos hundidos, astilleros y chatarreras, emprender la tarea impostergable de sacar las granceras del lecho de los ríos, así como hacer aportes concretos e impulsar y prácticamente dejar consensuada una versión de la ley de aguas que lleva 20 años rebotando en las cámaras legislativas y que el país no puede darse el lujo de esperar más; observamos que Estévez, el nuevo conductor de la nave azul del desarrollo nacional, tiene retos por delante que desafían el porvenir en que confiamos todos los dominicanos.
Oportuna es la ocasión para recordar que Loma Miranda está en latencia, pero no muerta y que más temprano que tarderecuperará su condición de Parque Nacional que el primer mandatario ha condicionado a la promulgación de la Ley de Ordenamiento del Territorio, la cual aprobada por mitad, ahora duerme el sueño de los justos en algún gavetero de los presidentes de las comisiones de medio ambiente de ambas cámaras congresuales.
¡Por Dios, a Moca hay que prohibirle que crezca sobre los mejores suelos del mundo y a San Francisco tenemos que encaramarlo en Quita Espuela para que no siga mirando hacia Icantrobas! ¡Cuándo será que sentaremos cordura y pondremos los pies y las manos sobre la tierra, para hacerla parir!