Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, nuevos acuerdos para el rescate del Ozama – Isabela ¿se solucionará ahora la problemática ambiental de los ríos de la Capital?

R. La esperanza es lo único que nunca se debe perder, pero es casi imposible curar la enfermedad atendiendo los síntomas sin ver al paciente. La problemática ambiental de los ríos de la Capital es un monstro de siete cabezas, donde el plástico es tan solo una gotita de agua en el mar de la degradación.
Yo creo firmemente en las soluciones puntuales siempre y cuando exista una estrategia global. Fui el primero en aplaudir la eliminación de los astilleros, desguazaderos de barcos, acopio y venta de chatarras, limpieza de imbornales, saneamiento de cañadas y hasta la recolección y disposición de las lilas, pero todo ello ha sido como tapar los pinches de un jarro podrido.
El único intento serio para salvar los ríos de la Capital, fue la creación del Cinturón Verde de Santo Domingo, donde no solo se contemplaba el abordaje global de todas las fuentes de agua que llegan y atraviesan al Gran Santo Domingo, sino que las acciones puntuales para atacar situaciones de emergencia estaban amarradas, coordinadas y dirigidas por una institución responsable de la salud y la calidad ambiental de la capital y su entorno: el CONAU.
He visto el problema desde afuera y desde adentro, conozco a fondo todos proyectos e iniciativas emprendidas a lo largo de dos décadas y media (cinco lustros), los éxitos aparentes que luego devinieron en fracasos y hasta he colaborado activamente en los procesos para encarar la tarea ciclópea de sanear y rescatar (devolverle la vida), los ríos Ozama, Isabela y Haina, las arterias fluviales del principal asentamiento humano de la República Dominicana.
Es decir, si no tengo la pericia técnica para indicar cuál es el tratamiento adecuado para el paciente, al menos tengo calidad moral para señalar los errores cometidos al realizar el diagnóstico, punto de partida para la cura definitiva de la enfermedad. Estamos dando palos al monstro a tontas y locas y en lugar de matarlo, lo engrandecemos o lo alimentamos para que siga creciendo.
Para salvar los ríos citadinos de Santo Domingo, obligatoriamente habrá que entrar en el “renacimiento”, vale decir, traer al presente (inventariar y evaluar potencialidades), para proyectar hacia el futuro, lo que sobrevive delCinturón Verde, bajo una sombrilla institucional responsable.
¡Vivir frente al río… es posible!


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