Consultorio Ecológico

Eleuterio Martínez

P. Profesor, la prensa escrita denuncia que el Parque Nacional La Caleta es utilizado como basurero municipal, ¿a usted que le parece?

 

R. Una verdadera tragedia, pues se trata del primer Parque Nacional Submarino de la República Dominicana y el único Museo Arqueológico, con un cementerio indígena in-situ, que fue toda una novedad en la América Insular (Las Antillas), al momento de su creación, pues se trata del único enterramiento taíno que se exhibe al público, tal y como lo dejaron nuestros aborígenes, hace exactamente cinco siglos y un cuarto.
Yo mismo me resisto a creer que un Área Protegida creada con tanto celo y esplendor, única en su género (IIb-UICN), como una de las primeras medidas (25 de septiembre de 1986) del nuevo Gobierno que asumía el control del Estado dominicano para aquel entonces, haya caído en el abandono que exhibe actualmente.
Conozco todos los detalles de su creación, pues fui de los funcionarios de la entonces Dirección Nacional de Parques (hoy viceministerio de Áreas Protegidas y Biodiversidad), que acompañó al Grupo de Investigaciones Submarinas (Gis) y a la Fundación para los Mamíferos Marinos (Mamma), al momento de su creación, en la antigua Casa Rodrigo de Bastidas, mediante el Decreto N° 249-86.
Es cierto, hace una semana que propietarios de negocios y residentes del entorno de La Caleta se quejaban amargamente de la indiferencia del Ayuntamiento local y Medio Ambiente, ante el aspecto deprimente de esta área protegida, convertida en un depósito de basura, escombros y un nido de delincuentes.
La Caleta fue uno de los espacios más hermosos y llamativos que precedía la llegada al Aeropuerto Internacional José Francisco Peña Gómez (Las Américas), con un mar inmenso de aguas verdiazules, museo submarino con galeones hundidos (Hickori), barreras arrecifales con verdaderos jardines submarinos, paisajes grandilocuentes, fuente artificial de agua hermosamente iluminada, restaurant, playa, museo-panteón, espacios recreativos, parqueos, área de buceo y todo tipo de señalización para quienes visitaban el área protegida y sobre todo, servía para el deleite y solaz de los visitantes extranjeros, a su llegada y salida del país.
Esta área protegida tiene un valor incalculable, es la primera y última vista hermosa de la República Dominicana (bienvenida y despedida), que obtiene todo extranjero que nos visita, por lo que Medio Ambiente (responsable directo), la Alcaldía, Ministerio de Turismo y la Dirección General de Ornato y Embellecimiento, están conminados a protegerla y devolverle el esplendor que siempre le caracterizó.


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