Consultorio Familiar

Consulta

Pregunta de la lectora: Me he enterado que en nuestro país, el 11 de octubre se conmemorará el Día de la Niña. Entiendo que sufren muchos maltratos; son abusadas sexualmente, hay embarazos en la adolescencia y matrimonio infantil. ¿Cómo podría lograrse el cambio para que esto no siga ocurriendo?

Respuesta

Respuesta de la terapeuta: En todo el mundo las niñas son muy vulnerables y viven en condiciones riesgosas que las exponen a ser víctimas de violencia, maltrato, tráfico, prostitución infantil, discriminación y exclusión.
Son situaciones que provocan daño psicológico e impiden el desarrollo físico y personal. Les limitan las oportunidades para estudiar, gozar de su infancia y de las actividades propias según la edad cronológica y mental. Coartan su libertad y las confinan a trabajar o a matrimonios forzados o unión de hecho con hombres.
Si el Estado, las ONG, las instituciones públicas y privadas, las instituciones educativas, los medios de comunicación y, sin duda, la familia, no se suman a cambiar los arquetipos femeninos establecidos forjados desde los estereotipos de género que moldean los roles de las niñas y adolescentes, las niñas y adolescentes, seguirán sufriendo el embate de las injusticias sociales y los malos tratos en los distintos contextos en los que participan.
Los estereotipos de género son construcciones sociales de tipo culturales asignados desde muy temprana edad que las condicionan a roles específicos de sumisión frente a los hombres. Son más valoradas por sus atributos físicos y roles en el hogar que por sus propias capacidades.
Todavía se construye en torno a las niñas la idea de que son princesitas de coronitas, lazos rosados y apariencias adultas. El mercado de la moda ha encontrado un nuevo nicho económico para ser explotado, sin tomar en cuenta las consecuencias.
A las niñas se les instruye por distintos medios con la finalidad de que se incorporen como parte de su identidad primaria a ser madres y que cuando sean jóvenes, busquen o esperen su príncipe azul que las proteja y las cuide. Tienen que desarrollar las siguientes cualidades: complacientes, coquetas, dependientes, sumisas y débiles, entre otras.
Se promueve el amor romántico, la tolerancia a la adversidad en la relación, por el bien de la familia y los hijos. El mandato es renunciar a sus sueños de autonomía, desarrollo, a pensar por sí mismas, a tomar decisiones fundamentadas en su experiencia e intuición. Las niñas y sus derechos humanos son inseparables.


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