Consultorio Ecológico

Consulta

P. Profesor, ¿cuáles metas, propósitos u objetivos prioritarios debe trazarse la República Dominicana para este nuevo año en materia de conservación de sus recursos naturales y el desarrollo sostenible?

Respuesta

R. Dentro de la Estrategia Nacional de Desarrollo hay una envolvente y de abordaje indispensable: “garantizar la seguridad hídrica de la República Dominicana”, sin descuidar los aportes de agua que permanentemente hace para el funcionamiento de la Presa Peligre de Haití, la única que tiene aquel país y aunque no es su responsabilidad directa, sin ella no hay otra posibilidad de supervivencia más expedita para aquella nación.
En tal sentido, el Poder Ejecutivo, el Congreso Nacional y la Sociedad Dominicana, tienen un compromiso sagrado con la Ley de Aguas, que tanta agua nos ha dado de beber en los 22 años que lleva en las Cámaras Legislativas y que por intereses menores, sectoriales o particulares, no puede convertirse en la norma que rija los destinos nacionales de este recurso prioritario para la vida en cualquiera de sus manifestaciones.
El país y sus autoridades tienen que mirar hacia la Cordillera Central, La Madre de las Aguas; hacia Los Haitises, la segunda reserva de aguas más importante de la isla, y los aportes regionales de la Sierra de Neiba, Cordillera Oriental, Sierra de Bahoruco, Cordillera Septentrional y aunque casi desapercibidos, pero de cardinal importancia para la sustentación del desarrollo de la nación dominicana: “los humedales”, ciénegas, pantanos y marismas” que se forman espontáneamente en todo el territorio nacional.
Valle Nuevo tiene que terminar de consolidarse, pues es el principal activo fijo de aguas que tiene el país y en particular, para Santo Domingo, Santiago y la vida de 7 de cada 10 dominicanos que tenemos la dicha de habitar en este espacio natural tan especial, que la naturaleza planetaria nos ha reservado.
Hoy más que ayer, la Ley 64-00 tiene que tomar mayor fuerza y erigirse en la norma global e integradora del desarrollo sostenible que anhela la República Dominicana. Es preciso paralizar toda fuerza espuria o disociadora que intente atomizar de nuevo el sector Medio Ambiente y Recursos Naturales. No se pueden crear nuevas instituciones en el sector, sino, reforzar el rol que tienen por delante las existentes.

El imperio de la ley, garantía universal del derecho común y en particular de todos los dominicanos, tiene que imponerse palmo a palmo, individual y colectivamente, en todo el territorio nacional.


COMENTARIOS