Consultorio Familiar

Consulta

Le he pedido a mi esposa que nos demos una oportunidad para seguir juntos. Reconozco que hemos tenido problemas durante años, pero estoy dispuesto a cambiar. No me imagino solo. Vengo de un divorcio y sé lo duro que es. Ella aceptó buscar ayuda, pero temo mantenga la decisión. ¿Qué usted nos recomendaría?

Soraya Lara de Mármol

Respuesta

Cuando una pareja está dispuesta y ha acordado enfrentar y superar los conflictos acumulados, la probabilidad de que estos se resuelvan aumenta.

Recomiendo que no traten de hablar de todos los problemas juntos. Hay que identificar aquellos a los que hay que dar prioridad. Es preciso que ambos entiendan que abordarlos en la primera fase puede disminuir la amenaza real o imaginaria sobre el divorcio.

Deben tener pendiente que no todos los problemas se tocan a la vez. Se elige uno. Cada quien ofrece su punto de vista y lo que entiende al respecto. El objetivo no debe centrarse en quién tiene la razón, sino en reconocer de qué forma las actitudes asumidas, se convirtieron en un problema.

Conocida la situación y conscientes de cómo usted formó parte hace posible avanzar al siguiente paso, saber qué harán y cómo se comprometerán con el cambio para que no se vuelva a repetir.

La solución no es posible si se atrincheran en culpar al otro. No es tiempo de culpar, es momento de cambiar. Mantengan la actitud positiva ante el cambio.

Cuando hayan acordado el cambiar, con la idea clara de qué hará cada uno para que lo ocurrido no se repita, están listos para pasar al siguiente problema.

No se desesperen, recuerden la tortuga, un paso a la vez, aunque sea lento, pero preciso y contundente; de manera que, ambos noten el compromiso asumido frente al cambio.

Eviten traer problemas de antigua data, si estos no forman parte del actual y si han sido superados.
Apresurar el cambio porque están bajo presión puede ser un factor de estrés adicional. La espontaneidad es importante. Es la mejor forma de darse cuenta de si el cambio se ha establecido como una nueva pauta de interacción.

Concéntrense en la solución, no en el temor a la separación.
Una vez resueltos los problemas, llega la fase de calma, lo que permite valorar la actitud de ambos y su intención de permanecer unidos.

El cambio no es de uno, es de los dos.


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