Copiando lo malo y reproduciendo consecuencias

Eusebio Rivera Almodóvar

Aunque nunca hemos sido simpatizantes ni miembros del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), al cumplir un año más en el poder, es justo admitir que las ejecutorias iniciales de su primer gobierno fueron una grata sorpresa por verdaderos cambios en el estilo de manejar la administración pública introduciendo organización, eficiencia y transparencia en las oficinas estatales y controlando el histórico “macuteo”. Usted podía (¿puede?) ir a cualquier lugar a resolver asuntos oficiales como cédula, patente, placa, acta de nacimiento, licencia, etcétera y salía con la sensación firme de que todo había cambiado favorablemente. Los salarios y posicionamiento socio-económico de la clase media fueron sustancialmente mejorados. Sin embargo, como producto del despojo de sus caretas y el destape de falsos peledeístas, juntamente con la “debilidad” e “indelicadezas” de los que siempre fueron pobres de espíritu pero ambiciosos de riquezas materiales, una poderosa corriente de corruptos desnaturalizó el partido y sus gobiernos y hoy el PLD es una antítesis de lo que fue su origen y ha copiado lo peor en ejecutorias de otros partidos y políticos gobernantes en otros países, con un brutal endeudamiento y maquillaje político-social, teniendo Brasil en estos momentos el papel protagónico como ejemplo aborrecible.
El que copia lo malo reproduce sus consecuencias. En el periódico HOY del 11 de agosto en curso, de la autoría del teólogo y escritor brasilero Leonardo Boff, salió el artículo titulado “La “democracia” de los sinvergüenzas” y, salvando las distancias y los nombres propios, parecería que fue escrito por un dominicano sobre la corrupción en nuestro país. Léalo, no se arrepentirá.
Siento mucha pena por los peledeístas honestos en este infeliz aniversario.


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