Cree que el principal problema del euro es ideológico

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Uno de los más graves inconvenientes que arrastra desde su creación el euro radica en las profundas diferencias económicas y filosóficas que mantienen en torno a él Alemania y Francia, las dos grandes locomotoras europeas, según Markus K. Brunnermeier, profesor de Economía en la Universidad de Princeton.
Es coautor del libro El euro y la batalla de las ideas, junto a un francés (Jean-Pierre Landau, profesor de Economía en el Instituto de Estudios Políticos de París) y un inglés (Harold James, profesor de Historia y Relaciones Internacionales en la Universidad de Princeton).
En una entrevista publicada por el diario El Mundo, Markus K. Brunnermeier explica que “la visión alemana, por ejemplo, propugna que intervenir en la economía para tratar de estabilizarla cuando se desencadena una crisis puede empeorar la situación. Los franceses, sin embargo, consideran que hay que intervenir rápidamente cuando empieza a vislumbrarse una crisis para tratar precisamente de detenerla. Los franceses tienen en este sentido prisa por actuar, mientras que los alemanes son bastante relajados. Esa es una diferencia clásica. Son modos diferentes de pensar”.
Agrega que durante los últimos años, hasta la llegada de Emmanuel Macron al Palacio del Elíseo, la visión alemana ha llevado la delantera. Pero ahora la situación está más equilibrada. Alemania, además, aún no tiene nuevo Gobierno y Macron está haciendo cosas, está proponiendo cosas. “Así que no está claro en estos momentos qué línea se impondrá. Se tendrá que encontrar el modo de llegar a un compromiso en aquellas áreas en las que se pueda, pero hay algunas otras en las que eso no será posible”, dijo.
Plantea que si Alemania y Francia llegan a un acuerdo, será más fácil para el resto de Europa abrazarlo. Ambos países representan dos visiones y dos intereses diferentes en la zona euro. Yo creo que hay indicios que apuntan a que encontrarán un acuerdo. “Pero, si no lo encuentran eso tampoco significa que vaya a haber una crisis a la vuelta de la esquina. Mientras haya un buen crecimiento, como el que hubo en los primeros 10 años del euro, se evitarán problemas graves. Pero, si se desata de repente una crisis imprevista, como la crisis financiera global, entonces la zona euro será más vulnerable en comparación con otras zonas, como por ejemplo EEUU. Aunque no haya una crisis inminente se tienen que arreglar ahora las diferencias ideológicas para poder estar preparados para el futuro y las crisis que éste pueda traer”.
La situación del euro se ha estabilizado bastante, los desafíos que afronta ahora son menores. Pero hay que cambiar el sistema del euro para hacerlo menos vulnerable cuando haya una nueva crisis. Si hay un nuevo shock, si se desencadena una nueva crisis, necesitaremos un euro con una mejor estructura, con una mejor arquitectura.
Considera que un posible colapso del euro sea significativo. La economía de la Eurozona se ha estabilizado y se han tomado numerosas medidas.
La situación ahora es mucho más estable que hace cinco años, incluso que hace dos años.