¿Crimen de Estado?

Una de las conquistas más importantes logradas por el pueblo dominicano después de los funestos gobiernos del doctor Joaquín Balaguer, es el respeto a la vida que han tenido sus sucesores Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina. Incluso hay quienes acusan al primer mandatario de ser excesivamente tolerante ante las encendidas críticas que a diario les dirigen en programas de radio y televisión, comunicadores desafectos al Gobierno y opositores políticos.
Por eso provocó consternación en la sociedad el brutal asesinato del abogado, profesor universitario y militante de la lucha contra la corrupción oficial, Yuniol Ramírez, quien fue ultimado de un tiro en la cabeza y lanzado a un arroyo.
Por la forma del crimen y la actitud frontal de la víctima ante los actos de corrupción pública, la primera impresión fue que podría tratarse de un crimen de Estado lo que implicaría un horrible retroceso a tiempos superados.
Consciente de esa percepción popular, el presidente Medina se ocupó de que las autoridades investigaran rápidamente el caso y apresaran a los responsables buscando distanciar a su gobierno de cualquier responsabilidad en el hecho.
Así sucedió y aunque los identificados por las autoridades como autores del crimen pertenecen a una dependencia oficial y hay un alto dirigente político y un militar involucrados, todo aparenta ser una iniciativa particular cuyas motivaciones aún se discuten sin menoscabo a la gravedad del crimen.
Las reales circunstancias de este horrendo asesinato deben salir a relucir y al gobierno del presidente Medina es a quien más le conviene que se haga justicia para tranquilidad de la sociedad y la preservación de su imagen de civilista respetuoso de los derechos humanos.


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