¿Cuál es el ángel de Rondón?

Si algo caracteriza la biografía conocida  hasta ahora de Ángel Rondón, el “próspero empresario” al que se señala como el intermediario  que recibió y distribuyó los 92 millones de dólares que Odebretch admitió haber pagado como soborno a funcionarios dominicanos, es su capacidad para salir indemne de los líos y   escándalos en los que se  ha visto involucrado, que no son paja de coco: el fraude contra el Plan Renove, la quiebra fraudulenta de Baninter, y el intento de compra irregular de la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos. Sin dejar de mencionar su fama de excelente lobista,  de ser el hombre “que resuelve” en el Congreso, a tal punto que se le  identifica  como el mítico “hombre del maletín”, ni tampoco el hecho de que su nombre apareció nada menos que en los famosos “Panamá Papers”.   ¿Quién lo cuida? ¿Su ángel de la guarda? Solo quiero decir, sin ánimo de hacer acusaciones que no puedo probar y asumiendo  que  es inocente  hasta que se le demuestre lo contrario, que si existe  alguien con el perfil y el “know how” para hacer llegar hasta las manos adecuadas esos 92 millones de dólares, ese es Ángel Rondón. De ahí a que se pueda probar que efectivamente lo hizo, como dicen que dijo el gerente general de Odebrecht en el país, Marcelo Hafke, durante el interrogatorio al que durante casi siete horas lo sometió el Procurador General Jean Alain Rodriguez, puede haber un larguísimo trecho. Y no tanto porque el empresario niegue, como efectivamente ha hecho, que recibiera ese dinero de la transnacional brasileña, sino porque  alguien con tan buenas relaciones con los poderosos de antes y los de ahora, y por tanto con la capacidad de arrastrar consigo al abismo a la crema y la nata de nuestra   clase política, difícilmente  se vea en el incómodo trance de tener que sentarse en el banquillo de los acusados a responder  por los delitos  cometidos junto a sus influyentes  y bien situados cómplices.


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