Cuando la adicción al trabajo afecta la salud

Los adictos al trabajo suelen trabajar fuera de horas “sin obligación” explícita ni implícita.

Se estima que el 10 % de la población mundial padece adicción al trabajo. Este trastorno que afecta la vida familiar y social del individuo, se caracteriza por una necesidad excesiva e incontrolable de trabajar de forma constante.
Los adictos al trabajo (también conocidos como “workaholics” o trabajólicos) suelen trabajar “sin obligación” explícita ni implícita fuera de horas, dedicando un tiempo excesivo a su labor profesional y sintiéndose mal si no lo hacen.
De acuerdo a estudios de la Organización Mundial de Salud (OMS), aunque la adicción se observa en hombres y mujeres, afecta en su mayor parte a profesionales varones entre 35 y 50 años, en profesiones liberales o mandos intermedios: ejecutivos, médicos, periodistas, abogados, políticos, etc.
Estas personas centran su vida en el trabajo y no suelen tener conciencia del problema, siendo su entorno familiar o social el que sufre las consecuencias.
La psicóloga clínica Kaly Báez Durán, del centro Terapia Boutique, afirma que ésta es una de las adiciones más justificadas socialmente, lo cual hace más difícil un tratamiento a tiempo.
“El adicto suele negar el problema, dejando ver que hay una distorsión en la apreciación de la realidad apoyada a menudo a nivel social, ya que el trabajo intenso en general está bien visto, escapando de su aspecto enfermizo”, revela Báez Durán.
¿Por qué una persona puede volverse adicta al trabajo? La especialista en el tratamiento de la ansiedad y el estrés señala que no existe un factor único que lleve a un individuo a volverse adicto al trabajo.
“No nos encontramos ante una sola causa del problema, sino ante una combinación de las siguientes: ambición excesiva por el dinero y poder, incapacidad para delegar tareas o no saber decir que no a las demandas del trabajo y problemas económicos en casa”, describe la experta.
Explica que la falta de organización, la incapacidad para organizar el tiempo, y los problemas familiares, que pueden hacer que la persona no quiera llegar a casa, provocan este trastorno.
Cómo afecta la salud. La adicción al trabajo deteriora las relaciones personales y familiares, pero también la salud física y mental.
En cuanto a la salud mental, la terapeuta apunta que muchos “workaholics” pueden llegar a caer en depresión, mientras que otros manifiestan su adicción con ansiedad, estrés e irritabilidad.
“Y en los peores casos, hay adictos que en situaciones de tensión, pueden llegar a la despersonalización (sensación de no ser uno mismo o de no conocerse a sí mismo) y a la desrealización (sensación de estar fuera de la realidad)”, detalla.
La adicción al trabajo también suele acarrear padecimientos a nivel físico. “La persona puede presentar tensión muscular, alteraciones del corazón, cerebrovasculares, hipertensión, problemas gástricos y diabetes”, dice.
Respecto a las patologías ligadas al corazón, una investigación publicada en la revista “The Lancet” constató que las jornadas de trabajo interminables afectan negativamente a las arterias.
Los resultados se desprenden del análisis de más de cuarenta estudios, con la participación de un millón de personas, sobre esta cuestión.
Las conclusiones establecieron que quienes superaron las 55 horas de trabajo semanales tenían un 13 % más de probabilidades de sufrir un ataque al corazón que quienes cumplieron con la jornada estándar.
Con relación a los problemas gastrointestinales, el estrés que provoca la adicción al trabajo hace que absorbamos menos nutrientes y también altera nuestro metabolismo.
Reflujo gastroesofágico, úlceras o síndrome del intestino irritable, son algunas de las consecuencias del estrés derivado de una adicción al trabajo.
Mientras en lo que corresponde a la diabetes, un estudio realizado por la Escuela de Epidemiología de la Universidad de Londres, arrojó que trabajar más de 55 horas por semana aumenta en un 30 % el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, en comparación con quienes laboran entre 35 y 45 horas semanales.
“Las personas que trabajan en exceso no tienen el tiempo suficiente para comer tranquilamente en sus horas, por lo que recurren más a alimentos rápidos y grasosos”, reveló la investigación.


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