Cuidar imagen de la ciudad

La posibilidad de que otra avalancha de suciedad como la que llegó recientemente causando un gran dolor de cabeza invada de nuevo el rostro de la Ciudad Primada de América pende sobre la buena fama de esta urbe y como amenaza para la industria turística luego que se difundieran al mundo fotografías de desechos en el litoral con informaciones distorsionadas que generalizaban el daño que en la realidad se circunscribía a Santo Domingo. Un episodio de tanto riesgo para el turismo debe mover a la acción inmediata para evitar que los ríos Ozama e Isabela y los desagües urbanos a través de cañadas sigan tributando su intensa contaminación, una eventualidad que obliga a reaccionar mediante alianza de autoridades para cerrar el paso a la exhibición de agresiones ambientales con medidas provisionales en lo que se desarrolla un proyecto de amplitud en saneamiento que implique dotar las riberas de plantas de tratamiento y librar los bordes fluviales de villas de miseria, dando paso al plan habitacional y urbano previsto sin aspirar al traslado masivo de familias.
Las medidas de corto plazo deberían incluir barreras de construcción simple sobre las vías de aguas residuales que van a los cauces o directamente sobre los ríos para la retención de residuos en tramos distantes del mar hasta hacer posible su extracción y manejo mediante equipos mecánicos, sobre agua o suelo, con tal de que no se repita el espectáculo denigrante.

Rumbo claro para Pedernales

A pesar del potencial para el ecoturismo que los expertos le reconocen desde hace años a la zona de Pedernales, la provincia sigue como diamante en bruto con sus impacientes habitantes sin ver todavía los primeros pasos que dirigirían a su comunidad a dotarse de infraestructuras que atraigan y alojen flujos de visitantes. La carencia de otras actividades económicas en el postergado lugar debería imprimir urgencia, desde el Estado, al sueño de marchar hacia un mejor destino.

Un estudio aplicado por la Cepal traza la agenda a seguir para que las bellezas naturales de Pedernales resulten accesibles y acogedoras a base de edificaciones en equilibrio con el ambiente, mejores conexiones aéreas y terrestres y un despertar de conciencia en la colectividad y en los emprendedores en favor del turismo.


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