Cultura popular y maternidad

Tahira Vargas

“Yo por mi madre hago lo que sea, no quiero que mi vieja sufra”. “Me pasé unos años sacrificada por mi madre, quería hacerle su casita”.
Estas expresiones las encontramos en mujeres que han emigrado a Suiza (Petree-Vargas 2006). La figura que más recibe remesas en el proceso migratorio tanto en Suiza como en otros países de Europa y de EEUU, es la madre. El día de las madres, según agencias remesadoras, es la fecha de mayor flujo de remesas hacia el país.
La centralidad de la madre en la cultura popular tiene distintos contenidos que trascienden el proceso migratorio como son:
1. La madre se presenta como una figura importante en el recorrido vital de las personas por su peso en la cultura popular. Este peso tiene como fundamento el carácter matrifocal de las familias dominicanas que históricamente se tejen alrededor de la figura femenina pues la figura paterna muchas veces es inestable y/o ausente.
2. El origen de la matrifocalidad tiene su sustrato en la cultura afrocaribeña, así se muestran estudios como los de Susan Brown (1981) y otros. La presencia de la esclavitud con violaciones a las mujeres africanas e indígenas por sus patronos generó la combinación de hijos/as de diferentes padres y con ello la centralidad en la madre.
3. La figura materna en la cultura afrocaribeña tiene orígenes mágico-religiosos en el que la madre está asociada a la fertilidad, la madre tierra (como ocurre en las culturas indígenas) y por tanto es una figura divina y sagrada.
4. Las madres de los estratos pobres tienen un periodo productivo limitado que disminuye con su edad y su capacidad física. La ausencia de pensiones y seguridad social genera en nuestra sociedad que los/as hijos/as asuman el rol del Estado y con remesas/ pensiones suplan estos vacíos que deberían estar cubierto por el Estado.
Los jóvenes insertos en actividades delictivas identifican a sus madres como figura trascendental en sus vidas. Aún cuando sus madres no tienen información sobre las actividades que desarrollan para obtener ingresos, gran parte de esos ingresos se dedican a mejorar las condiciones de su familia y sobretodo de su madre.
A pesar de todo el peso cultural de la matrifocalidad, en nuestra sociedad hay un permanente esfuerzo de ocultamiento, negación y condena a la misma, el uso de la expresión madre soltera en forma despectiva y discriminante, es parte de esa estigmatización. La tendencia a culpabilizar erróneamente a las familias monoparentales de los problemas sociales es el reflejo de esta actitud de negación de la realidad cultural presente desde nuestros orígenes y que forma parte de nuestra identidad.