Danilo Medina y Mario Monti

El presidente electo, Danilo Medina, debo insistir nueva vez, tiene que armarse de toda la voluntad política que le conocemos sus paisanos, en el sentido de aplicar correctivos de ahorros profundos en los diferentes estamentos de la administración pública.

El segmento de los subsidios es lo primero que debe anular para siempre, de manera que todos estemos contestes en que tenemos que pagar lo que nos cuesta vivir y el gobierno aplicar los correctivos pertinentes de los costos de producción de los alimentos, medicinas, educación y electricidad.

No es posible, ni correcto, ni equitativo que los contribuyentes tengamos que subsidiar a la famosa CDEEE con más de RD$20 mil millones con los cuales el Estado podría adquirir una central como EGE-Haina o ITABO, cuando la solución para liquidar esta barbaridad consiste en comprar combustibles más baratos y revisar los onerosos contratos de energía con Unión Fenosa o Unión Penosa.

Los contribuyentes no podemos seguir sosteniendo una nómina burocrática de 516 mil individuos que desangran al erario, cuando con menos de la mitad bien podría el Estado desempeñar su cometido, sin importar los reclamos de 250 mil zánganos porque se impone el de diez millones que somos.

El servicio exterior, que no sirve en su gran mayoría, reducirlo a sus mínimos múltiplos, eliminando la caterva de vagos que pululan, sin redituar beneficios al país.

Es seguro que Danilo Medina ha observado la valiente disposición del primer ministro de Italia, Mario Monti, que el día nueve de este mes anunció que procederá a un recorte en tres años por 26 mil millones de euros, que involucra el despido del 10% de la nómina estatal, un 20% de los cargos ejecutivos, que de  ninguna manera son 41 viceministros de una sola cartera como aquí, reducir la mitad de las provincias, que aquí crecen como la verdolaga por vagabundismo politiquero.