Danilo y su pago de una “ñapa” de 708 millones a Odebrecht

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Habiendo propiciado negociaciones, ya difuminadas, sobre Venezuela, Danilo se lanzó al estrellato de relaciones internacionales en el Foro de Davos. Ojalá coseche buenos resultados, distintos a los del Foro Público que pagó y divulgó tratando de defender, infructuosamente, los errores del Informe de su Comisión sobre Catalina. A contrapelo de las manipulaciones de Danilo, la ciudadanía rechaza el imperdonable pecado original cometido, otorgando el contrato a Odebrecht sin tener competidor real. También repudia la sobrevaluación del precio original de Catalina y cualquier sobrecosto para Odebrecht.
La Comisión de Danilo entregó su Informe en Junio 30. En Julio 6, Odebrecht notificó su reclamación de sobrecostos, siendo oficializada en julio 19. Esos datos Danilo los ocultó. Peor aún, en agosto, ya él conocía los reclamos de sobrecostos y tuvo la osadía de ratificar en su Foro Público que había comprado Catalina a precio de ganga. Ante esa actitud cómplice, Odebrecht insistió exigiendo sobrecostos, basándose en una simple lógica: si Danilo proclama pública y desembozadamente que el precio original está subvaluado, no podría oponerse a pagar una “ñapa” de 708 millones de dólares de sobrecostos compensatorios.
Refutando el reclamo de sobrecostos defendimos el interés nacional iniciando con dos artículos, uno de 21 páginas titulado: “Por la Dignidad Nacional: 5 puntos ante Odebrecht” y otro condensado, “La Agenda Nacional ante Odebrecht”. Danilo no se dejó ayudar e hizo caso omiso de esos planteamientos. Es sensato recordarle a Danilo que Joaquín Balaguer, estando en sus cabales, gestó, articuló y materializó, con votos reformistas, el “Pacto Patriótico” que propició que Danilo sea Presidente. Danilo, por conveniencia, o gratitud, debería llevarse de Balaguer, quien en una de sus obras citó a Talleyrand: “…en política el error es peor que el crimen”. Danilo debería reconocer el fallo que cometió engendrando la monstruosa Catalina, un capricho de su agenda oculta estatizante. Catalina nunca fue parte del Plan de Gobierno ni de sus promesas de campaña.
Aceptar su equivocación con Catalina le abriría la mente y Danilo podría asumir la expresión: “abyssum abyssus invocat” del Salmo 41.8 de David que dictamina, “el abismo llama al abismo”, “un error hace caer en otro error”. Tecnimont, contratista de CDEEE, construyó en Brasil la planta Porto do Pecem, de la misma capacidad que Catalina, por 910 millones de dólares, no los 1,945 de Catalina. Difundir que 1,945 era un precio subvaluado y aceptable equivalió a mostrar a Drácula un garrafón transparente con sangre humana. Ese error provocó otro error. El instinto codicioso de Odebrecht se activó, y Odebrecht se sintió con pleno derecho de reclamar a Danilo la “ñapa” de 708 millones. Otro error consecutivo de Danilo: proclamar que no pagaría sobrecostos, para terminar pagándolos, con o sin arbitraje. Será un harakiri para su Gobierno. Danilo firmó con Odebrecht un contrato mal estructurado, “Llave en Mano y de precio abierto”, otorgando a Odebrecht derechos ilimitados de “Reclamos del Contratista”, en lugar de un contrato “de precio fijo Llave en Mano”, Lump Sum Turn Key (LSTK), sin sobrecostos. Denunciamos esa chapuza contractual, que provocó que Odebrecht acorrale a Danilo exigiendo sobrecostos y arbitraje.
Después de los salmos Danilo podría releer un texto alineado con su ideología primigenia: “Pasajes de la Guerra Revolucionaria: Congo” del ícono Ernesto Che Guevara. Si no tuviese tiempo suficiente, al menos podría leer la primera frase de la “Advertencia Preliminar” en que Guevara, responsablemente, califica su periplo quijotesco africano diciendo: “Esta es la historia de un fracaso”. Ojalá que Danilo acepte la realidad del fracaso de Catalina, actúe en consecuencia y, responsablemente, rectifique, sabiendo que pagar a Odebrecht la “ñapa” de sobrecostos, con o sin laudo arbitral, lo condenará históricamente. Danilo pudiera orientarse con otras frases de Guevara sobre el Congo: “He aprendido… hay errores que no cometeré más, otros tal vez se repitan y cometa algunos nuevos. He salido con más fe …, pero hemos fracasado. Mi responsabilidad es grande; no olvidaré la derrota ni sus preciosas enseñanzas”. Sin coincidir con Guevara es justo reconocer que no luchó para enriquecerse. Además, procede resaltar el primer punto de una carta que Fidel mandó al Congo, al argentino: “Debemos hacer todo menos lo absurdo”. Bajo cualquier prisma ideológico, pagar la “ñapa” de 708 millones equivaldría al pago absurdo del castrador de canes.


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