De a mucho para unos pocos

Un repaso a fondo de nombramientos oficiales, pensiones extraordinarias y aumentos salariales excesivos señalaría al Estado como fuente pródiga de “tratamientos especiales” en función de las “buenas relaciones” con el poder o de su directa participación en él. El caso tolerado con silencio e inercia a miembros de la Cámara de Cuentas tras auto elevarse sueldos y otros beneficios y gastos que rompen reglas vendría a ser una de las puntas del iceberg del súper reparto. Súmense diversos casos emblemáticos de jubilaciones millonarias y la evidencia de que se ha practicado con largueza una política de “pleno empleo” pero restringido a familias de políticos y amigos del poder, con esposas e hijos de jerarcas llevados a altas funciones nacionales e internacionales.
La contraparte de esa extracción a las ubres públicas consiste en haber convertido en letra muerta la obligación legal de indexar salarios (según el costo de la vida) al montón de servidores, incluyendo agentes del orden, fiscales y jueces que arriesgan sus vidas al perseguir y condenar a personajes de horca y cuchillo. Las desproporciones en ingresos en perjuicio de los “hijos de Machepa” y gente de clase media baja incluye pensiones de miseria con pérdidas del amparo del seguro médico y el futuro incierto de miles de adultos mayores para los que el sistema social no garantiza un retiro digno si se carece de un padrinazgo de sello oficial.

Con las dos Chinas a la vez

Los capitales de la China Popular, donde el socialismo totalitario mantiene unas relaciones de maravilla con iniciativas privadas, ha hecho su entrada más abiertamente ahora a República Dominicana. Bienvenidos sean con su contribución al crecimiento de la economía y la creación de empleos al instalar una empresa de zona franca en el municipio de Guerra. El pragmatismo de Beijing para juntar cosas dispares: comunismo y capitalismo, está teniendo un éxito ecuménico. República Dominicana está en el derecho a practicar su pragmatismo: acoger a chinos honorables aunque pertenezcan a dos Estados diferentes y separados por el mar. Una admirable tradición de apoyo a causas de los dominicanos ha sido mantenida por los distinguidos amigos de Taiwán. A ninguna de las dos Chinas parece preocuparles el que con tan buena vibra, coincidan aquí.