De nuevo en el tapete: el peaje sombra

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ROJAS

Existe un refrán muy popular que expresa: “tanto va el cántaro hasta la fuente, hasta que se rompe”. Sin embargo, a pesar de tantas quejas, escritos, protestas y hasta promesas de funcionarios, el peaje sombra de la mal denominada: “Autopista Juan Pablo II” no ha podido ser disminuido, en primer lugar, porque el Ministro de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), licenciado Gonzalo Castillo, no obstante haber prometido su revisión, los constructores colombianos, no solo no rebajaron el monto del mismo, sino por el contrario, aunque de un escaso importe, aumentaron el cobro.
Hasta hace muy poco tiempo, todos los dominicanos y los habitantes de esta media isla, no se habían percatado que no obstante no estar en posesión de un vehículo de motor, ni tampoco transitar por dicha vía, pagamos de manera directa o indirecta por la no utilización de dicha carretera, al no promediar la misma del tránsito del número de vehículos calculados y que liberarían la misma del pago del insólito, ilegal y leonino “peaje sombra”. Este adefesio legal, redactado con la connivencia y aprobación del entonces a cargo de la incumbencia del MOPC, que condena a los no usuarios a solidarizarse con un arbitrio que se aumenta conforme a la no utilización del número programado de vehículos de la pretenciosa “Autopista del Nordeste, Juan Pablo II”.
Es por todo lo anterior, que como en la fábula de Fuenteovejuna “todos a una”, debemos concienciar, no solo a las organizaciones y juntas de vecinos de la región nordeste si no a todos los dominicanos que les duela el dinero que dispendiamos graciosamente. Por eso, debemos respaldar la solicitud hecha a la Cámara de Diputados mediante foros legislativos realizados por el presidente de la Cámara Baja en las provincias de María Trinidad Sánchez y Samaná. Para estos comunitarios, los elevadas tarifas que se pagan en los diferentes puestos de cobro del derecho al rodaje, ahuyentan el turismo. Cómo es posible que en un corto trayecto de 24 kms. desde Las Terrenas hasta El Catey se pague en una dirección más de quinientos pesos.
Una denuncia que hicimos hace más de un año sobre una cuestión monetaria, el Banco Central, el llamado a respaldar las emisiones de moneda, hizo caso omiso. En las estafetas de peaje, tienen a la vista un aviso que dice: “No aceptamos billetes de 2,000 pesos dominicanos, violando la Ley Monetaria, ya que en su anverso especifica: “Este billete tiene fuerza liberatoria para el pago de todas las obligaciones públicas o privadas”. Que sepamos, nadie está autorizado a poner en dudas las emisiones oficiales de papel moneda del Banco Central de la República Dominicana. Al parecer, las autoridades monetarias se han hecho de la vista gorda sobre ese desacato que puede tener consecuencias graves, como una vez me sucedió, al solo tener un billete de RD$2,000.00 y la encargada de la estafeta se negó a aceptarlo y como insistíamos, llamó a los militares encargados, quienes querían obligarme a retornar. Afortunadamente, apareció un buen samaritano que pagó el importe por nosotros. Pero esta situación amerita ser llevada ya sea ante el Defensor del Pueblo o el Tribunal Constitucional que determinen la legalidad de tal orden.
Debemos recordar, que durante la vigencia del Ministro de marras en el MOPC, trató de establecer un peaje en el lugar denominado La Penda, entre Santiago, Moca y La Vega. Las trifulcas que armaron los choferes de guaguas y carros públicos fue tal que tuvieron que suspender el cobro después de que hubo muertos en las protestas. Para colmo, el Estado Dominicano había gastado más de diez millones de pesos, hasta que un tanquero de combustible impactó la construcción y cogió fuego, destruyendo la construcción de las casetas para el cobro.
A nuestro entender, ya han pasado varios años y continúa el impasse, ya que los responsables no se conduelen, ni del costo del pasaje para los usuarios, ni menos del peaje sombra que pagan todos los ciudadanos que con sus impuestos, alimentan a una gigantesca boa denominada “Autopista del Nordeste y le agregan el nombre del Santo Padre, Juan Pablo II”, sin que este sea culpable de tan vil despojo. Esto le cuesta al Estado la no despreciable suma de RD$2,200 millones, que por supuesto salen de los contribuyentes. Hasta cuándo los dominicanos nos vamos a dejar de esquilmar y nos empoderamos y acabamos con esta triste expoliación. Espero al menos, que esta vez el Ministro se ponga los breteles y eliminen este engendro llamado Peaje Sombra.