De repeticiones preceptivas y de repeticiones redundantes (I)

La repetición de palabras y de frases tiene su oportunidad de aplicación en los menesteres de los códigos del habla, si se producen con propiedad y pertinencia para lograr los efectos de contenidos y propósitos del mensaje que transmite el emisor.
Para su eficacia, este ejercicio debe evitar impresiones, oscuridad y vaguedades. Antes al contrario, debe servir de refuerzo al pensamiento y a la intención que se ha propuesto el autor, para matizar el hecho de habla, elevar los efectos que se procuran con el ejercicio de la comunicación e inter-relación entre sujeto y receptor de contenidos:
“Llovía tanto, tanto, tanto, que de tu casa a la mía no se podía cruzar”. Del poema /Lluvia/, de Rafael de León, español”.
José Santos Chocano, peruano, en Fuga en la estepa, emplea:
“En la estepa solitaria, los caballos relinchantes y nerviosos, galopaban galopaban, galopaban…”
Se trata de dos intenciones o aplicaciones diferentes:
A) En el caso de la iteración con la forma verbal /llovía/, más el modificador /tanto/ (adverbio de cantidad, tres veces): “llovía tanto, tanto, tanto”…,
El lector -silente-, el lector aviva voz o el recitador deben interpretar la cadena verbo + adverbio como un recurso con refuerzo ascendente de la entonación, y elevar el tono a cada paso de /tanto/, como adverbio de cantidad, hasta el último enunciado, para favorecer el cuadro que pinta el poeta, y sus consecuencias, favorables o desfavorables para el protagonista.
B) En la segunda cita, es lo contrario en la cadena iterativa:
…“los caballos relinchantes y nerviosos
galopaban + galopaban + galopaban”…
El poema de Chocano refiere la acción de una pareja que logra escapar de perseguidores que procuran impedir la fuga.
Como los amantes logran su propósito, un buen lector o declamador entenderá (al pensar o decir), que debe graduar el pensamiento o la voz, con entonación descendente:
“Galopaban, galopaban, galopaban”…, en cada emisión verbal, hasta la última, para transmitir la impresión del alejamiento que implica que los amantes perseguidos logran escapar en la inmensidad de la estepa oscura y solitaria.
Para lograr los matices se tienen en cuenta los hiatos y sinalefas, acentuación prosodémica, inflexiones, pausas etc., que se producen o ejecutan en situación de enlaces o de acercamiento de términos o vocablos que forman el material visual o fonemática del discurso.
En el empleo de la prosa, multitud de estos fenómenos del lenguaje se dan a cada paso, por lo cual debemos valorar cuando articulamos en nuestro pensamiento en cualquier nivel.
(Continúa)


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