Debilidad institucional

Si hay o no crisis en el PLD es algo irrelevante. Tal vez lo que está ocurriendo es parte de la dialéctica que se ha repetido en cada uno de nuestros partidos en alguna etapa de su existencia. ¿Pero, hay algo semejante a una crisis institucional en el país? La respuesta es sí. En lo que concierne a la reelección presidencial, en más de una ocasión ha sido la voluntad de un hombre o de un partido la que ha tomado la determinación de permitir “volver”, y para eso se ha modificado el mandato constitucional que lo prohibía taxativamente. La ambición continuista se ha impuesto sobre el mandato institucional.
Es también un ingrediente de crisis el hecho de que sean hombres y no leyes bien concebidas lo que determine que las primarias de los partidos deban ser abiertas y simultáneas o cerradas y diferidas. La JCE ha dejado claro las dificultades y costos de las primarias abiertas y simultáneas, pero a algunos políticos les seduce la idea de imponerlas por encima de cualquier ley práctica.
Debemos ver como símbolo de crisis institucional el hecho de que las leyes sean quebradizas y frágiles cuando esté de por medio la ambición o voluntad de unos cuantos. Si hay o no crisis en el PLD es algo secundario, comparado con el hecho de que nuestra bitácora de país está a merced de las mutaciones que imponen los intereses de grupos sobre las instituciones. Eso es grave.

Preñez precoz y educación sexual

Un estudio del PNUD afirma que el 22% de nuestras muchachas en edades entre 12 y 19 años han estado embarazadas, con todas las consecuencias que esto implica. El estudio contiene muchas otras cifras, y todas ellas apuntalan la gravedad del problema social que representa el embarazo precoz como resultado de una actividad sexual ajena a conocimientos inherentes a la sexualidad humana.
Este estudio, y otros que hay por ahí, deben inspirar a una toma de decisiones firmes para llevar la educación sexual a todos los lugares donde se pueda ayudar a salvar el porvenir de una joven en edad escolar. El embarazo precoz significa la atrofia de las posibilidades de desarrollo de nuestras muchachas. Dejemos atrás las cuestiones dogmáticas que objetan el acto responsable de orientar a nuestras jóvenes.