Debilidades del ser humano

Las reacciones humanas responden a un estado de ánimo determinado; no descubro nada. La anterior descripción es el fruto de los más exhaustivos estudios de la ciencia en el comportamiento humano. Psicólogos y psiquiatras han penetrado a los espacios más recónditos del alma, para tratar de dar una respuesta a ciertas actitudes y aptitudes del […]

Las reacciones humanas responden a un estado de ánimo determinado; no descubro nada.

La anterior descripción es el fruto de los más exhaustivos estudios de la ciencia en el comportamiento humano.

Psicólogos y psiquiatras han penetrado a los espacios más recónditos del alma, para tratar de dar una respuesta a ciertas actitudes y aptitudes del hombre y la mujer.

Durante siglos se han invertido días, horas y años en esas tareas de profundos análisis.

Ni por asomo pretendo emitir un juicio acerca de tan minuciosas y certeras investigaciones.

Pero, a todo lo largo y ancho de nuestro ejercicio en la comunicación, he constatado en el alma dominicana los siguientes rasgos:

– Ponemos a volar la imaginación, si una persona nos anticipa que quiere hablarnos “algo”. Pensamos en lo peor.

– Hacemos infantiles conjeturas previo a una visita de chequeo al médico.

– Se nos aprieta el pecho, poco antes de abordar un avión.

– Vivimos más pendientes de la salud de otros, que de la propia.

– Somos capaces de saltar de un asiento, ante la intrusa invasión de una cucaracha en nuestro cuerpo.

– Pregonamos una valentía personal que se derrumba ante la mínima prueba.

Aun comprobada una de las flaquezas anotadas, el dominicano es capaz de sorprender cualquier día con un ¡ay, yo si no soy así!

Es que también, como el resto de quienes habitan en otras latitudes, tenemos alma, corazón y vida.

Por eso, también, mostramos espíritu aventurero, creativo, soñador, capaz de cambiar las formas.


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