Del 321 al 3210

Uno de los males administrativos y gerenciales endémicos en nuestro país, es la incorrecta distribución de los recursos humanos en las instituciones de servicio público. A eso se suma el hábito (algunos dicen que heredado de antepasados españoles) de comer “a las 12 del mediodía” con el consecuente debilitamiento de los servicios porque hay que dividirse para comer y descontar a la jornada laboral los minutos de “cuaja” que se suman después de una “jartura” de arroz, habichuela y carne.

Mi ejemplo clásico son los hospitales de maternidad, donde es difícil lograr que los servicios auxiliares de enfermería, laboratorio y mayordomía, asimilen que el ritmo de trabajo de las salas de pre-partos y partos es el mismo mañana, tarde y noche y que, si para 24 horas de actividad, el número de servidores es 6, no debe distribuirse 3 en la mañana, 2 en la tarde y 1 en la noche, porque ese 321 plantea un descenso de disponibilidad de personal que se hace crítico en las madrugadas. Nuestro planteamiento es que, si son 6, se pongan 2 en la mañana, 2 en la tarde y 2 en la noche, o sea código 222, rotando los turnos si es necesario.

No estoy del todo seguro de si en la Policía Nacional se emplea el 321, pero cualquiera que recorra nuestras ciudades en los fines de semana, se percatará de que los agentes no se ven sino excepcionalmente. Parecería que el número que emplean es el 3210, donde el cero está representado por los sábados y domingos, como si en ese período la delincuencia, el crimen y violación a las leyes estuvieran de receso.