Del chirrido del grillo al canto del ruiseñor

Entre los múltiples aspirantes a la presidencia surgidos del partido en el Gobierno, todos en temprana y costosa campaña electoral como si fuesen de algún partido de la oposición, nadie con mayores méritos que el que había orquestado y dirigido con éxito las últimas campañas electorales de su partido llevándolo al poder apoyado por el tradicional sector conservador y poderoso, las alianzas estratégicas con seudos partidos, y el uso desmesurado y persuasivo de los recursos del Estado que hacía depender la suerte de la mayoría desposeída, hija del desamparo, de su lealtad al candidato oficialista y a una clase media trepadora y vacilante, temerosa de perder su condición social y económica, agobiada por la inseguridad, la falta de empleo y de oportunidades que impide su crecimiento y desarrollo con un mínimo de decencia.

Faltando aun tres años del actual gobierno sin tiempo de tomar licencia, dispone intensificar su campaña, recorrer cada rincón del país y mostrar de manera convincente para qué sirve el poder. Cómo hacer las cosas para favorecer a su partido y llenar la ambición de sus dirigentes de perpetuarse en el poder y aumentar sus caudales, sin importar los medios.

Ajeno a tales circunstancias, Fernando me había telefoneado para recordarme el compromiso que teníamos con los maeños y La Galería de la Fama del Deporte Noroestano, en su sexta exaltación de sus mejores atletas y deportistas de esa fructífera región. Precisada la hora de salida, ya en camino, nos sorprende un tropel de más de 10 yipetas de lujo, Tahoe, de alto consumo, algunas sin placa, que a alta velocidad atropella el tránsito y a todo lo que se interponga en su atorrante carrera.

Se pierde de vista, luego de pasar el peaje sin detenerse dejando solo el rastro de su presencia el atropello y la profusión de carteles colocados detrás y a ambos lados de cada vehículo, y en los postes de la autopista mostrando la cara sonriente y su inscripción: “Claro está! Francisco Javier, la Esperanza del 2016.”

Quisimos disfrutar del paisaje y olvidar ciertas cosas de ciertos políticos, cuando un gigantesco letrero de la Cerveza Presidente, irrespetuoso nos hiere y agrede la grata visión panorámica paisajista devolviéndonos a esta triste realidad: aquí nada se respeta.

En el Maizal nos topamos de nuevo con la caravana y un público enardecido, impidiendo el libre tránsito con anuencia de las autoridades, confirmando el aserto anterior. Nos deslumbra el Auditorio de la extensión de la UASD construida a un costo impredecible, al estilo faraónico de Leonel, negado al cumplimiento de la ley para asignarle el 4% del PIB, al mejoramiento de la Educación.

Allí se celebraría esperado Ceremonial que culmina exitosamente cuando finalizado, casualmente, me encuentro en el hotel con el amigo Luis Abinader, precandidato presidencial perredeísta.

Curioso le pregunto cuántas yipetas le acompañan en su recorrido? – “La mía y la de mi custodio, las que siempre uso” me contesta. Pensé en el Profesor Bosch: “Vergüenza contra dinero.” Pero ese escenario político ha desaparecido. La corrupción y la desvergüenza, lo han arropado todo.

 

 


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