Del nuevo orden internacional al desorden mundial

EDUARDO KLINGER PEVIDA.
EDUARDO KLINGER PEVIDA.

Prácticamente nadie recuerda el esfuerzo por lograr un Nuevo Orden Económico Internacional. El concepto y el esfuerzo han sido enterrados bien hondo. Desaparecida la URSS, uno de los contrapesos después de la Segunda Guerra Mundial, se dejó hablar de “tres mundos” para empezar a soñar con una “aldea global” que sería dirigida desde Washington. El sueño devino pesadilla para los otros entes hegemónicos, con sus propias aspiraciones centristas, que no dormían bien con la idea de ser “dirigidos”. El mundo “global” pronto aportó pruebas de que no era gobernable de manera unilateral y se empezó a profundizar un esquema basado en el multilateralismo, único que, de profundizarse y consolidarse, sí podría traer, efectivamente, un orden planetario. Las condiciones parecían estar dadas con coincidencias de escenarios económicos, en general, en todas las grandes potencias y en la inmensa mayoría de los llamados “emergentes”. Sin embargo, no ha sido así.

La política de “Estados Unidos primero”, que en si misma lleva la idea de un derecho nacional inalienable, conduce ineludiblemente, vista su ejecución práctica, a la fragmentación del multilateralismo sobre todo si se pretende que el resto del mundo asuma lo que se decida unilateralmente desde Washington. Hay otros poderes fácticos no gobernables. Salirse unilateralmente de acuerdos consensuados entre todos dando la idea de que se trata más bien de romper con lo que hizo el antecesor, aun habiendo sido negociado entre todos, es un pésimo mensaje. Que la principal potencia global se saliese del Acuerdo de Paris contra el cambio climático para satisfacer esencialmente a un sector empresarial,quebró un consenso; romper el acuerdo nuclear con Irán aprobado por EE.UU., sus aliados más Rusia y Chinasobre todo para responder a criterios de seguridad israelíes es todavía peor cuando el resto de los firmantes lo han ratificado. Creer que buscar negociar no es para negociar sino para exigir una “rendición” es avanzar hacia nada. Si al encuentro Trump – Kim se va pensando que el norcoreano va a pedir perdón, como ha dicho el locuaz Guiliani, nuevo abogado – y al parecer portavoz – de Trump es ir a Singapur para nada. Los dos se van a sentar frente a frente para buscar algo y si no lo encuentran no habrá acuerdo. Una negociación es exitosasolo si todas las partes salen gananciosas. Es el esquema “ganar – ganar”. Explotar el sistema de comercio mundial que los propios EE.UU. construyeron fomentando una guerra comercial donde todos son perdedores es acercarse a hacer añicos el esquema global de comercio. Provocar que sus aliados lo califiquen como “no confiable” abre serias grietas en la seguridad mundial. Calificar a Rusia y China como “adversarios” es iniciar un nuevo capítulo de “guerra fría”.

Mientras el G7 se reunía en Canadá, en Beijing se reunían Xi, Putin y un grupo de líderes incluyendo a Irán, India, Pakistán entre otros. Xi entregó una nueva condecoración a Putin calificándolo como su “mejor y más íntimo amigo”. Siguen habiendo tres mundos.


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