Delincuencia desafiante

El espectacular y sangriento asalto contra la sucursal del Banco Popular en Plaza Lama de la avenida 27 de Febrero ha desencadenado una persecución también espectacular, que involucra a la Policía, las Fuerzas Armadas y todos los organismos de seguridad, por mandato específico del Presidente de la República. En estas circunstancias, a la buena noticia de que se ha activado un dispositivo para capturar a la banda a la se atribuye el asalto, hay que sumar la preocupación por la incapacidad policial para manejar por si sola estos asuntos.
Este asalto se produce pocos meses después de un golpe no menos audaz, cometido en Bella Vista Mall, donde un guardián murió y otro quedó gravemente herido. Las autoridades atribuyen la acción armada a la misma banda. La Policía, que no ha dado respuesta adecuada a este suceso criminal, evidentemente está abrumada con un segundo acto delictivo grave y desafiante que se suma a una larga cadena de casos no resueltos.
Los hechos obligan a reflexionar sobre el creciente deterioro de la seguridad ciudadana en momentos en que la reforma policial existe solo en el papel, la Justicia parece incapaz de responder a las necesidades de la sociedad y la reincidencia delictiva es el pan de cada día. Hay que pensar seriamente en soluciones definitivas para este problema, y no coyunturales, como es el caso actual.

Estar bien y mal al mismo tiempo

Disponer de la economía de crecimiento más brioso en la región crea en algunos una impresión de progreso que necesariamente hay que cotejar con las carencias que enfrentan sectores básicos de la vida nacional. 2016 se ha caracterizado por insuficiencia de recursos en los sectores salud, educación superior, justicia, ayuntamientos y otros, que no recibieron asignaciones suficientes para una buena ejecución, saldar compromisos y echar adelante nuevos planes.
Si la economía crece tanto como se afirma, pero está lastrada por ingresos fiscales insuficientes, alto componente de deuda y por demás gasto público excesivo, entonces no vamos tan bien como se afirma. Para efectos cosméticos de política clientelar estamos muy bien, pero las dificultades dan pesadilla.


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