Democracia 011

Millizen Uribe

Aunque no milito en ningún partido, desde mi condición de ciudadana dominicana, creyente del sistema democrático, entiendo que, para el bien de todos y todas, la oposición juega un rol fundamental.
El que haya oposición es una condición sine qua non para legitimar a quienes están en el poder gubernamental.
Pero, la cosa va más lejos. La existencia de una oposición organizada influye en el buen desempeño del Gobierno y, he aquí lo más importante, en las garantías y respeto de los derechos de la ciudadanía.
Y es que esta es una forma de que argumentos y visiones diferentes sean contrastados en debates y discusiones, mediante vías como la opinión pública, que terminen en acuerdos que beneficien a la mayoría (al menos así debería de ser).
De hecho, el ejercicio de cuestionar, criticar y dar seguimiento, al que están llamados los partidos o grupos de oposición es vital para el ejercicio democrático, aunque aquí muchas personas cuando se instalan en el poder no lo entienden, ni lo respetan, ni lo valoran, sino que lo malinterpretan, de tal manera, que a veces aquellos que no aplauden todo como monos de circo o no entregan su cabeza, como narra Juan Bosch en el cuento La Mancha Indeleble, o, peor aún, no empeñan sus voces y sus plumas, son etiquetados como “enemigos del Gobierno”.
Mas, lo cierto es que si no hay voces críticas y ojos vigilantes, tampoco hay democracia legítima.
De aquí parte la inquietud de que, tomando en cuenta la coyuntura dominicana, en la que los principales problemas ancestrales del pueblo dominicano siguen sin solución definitiva, y donde la ciudadanía tiene pocos canales para manifestar sus pesares y demandas, urge que la oposición política en República Dominicana se ponga las pilas.
Por supuesto, este sombrero le sirve más al PRM, debido a que fue el partido que mayor porcentaje sacó en las elecciones pasadas, pero alude también a las demás entidades políticas del Bloque Opositor, del que algunas de sus principales figuras, simplemente han desaparecido de escena, pensando, tal vez, aparecer pocos días antes de las elecciones a pedir votos. ¡Total, ya lo han hecho una y otra vez!
Y entiendo que el PRM es un partido cuasi nuevo, con muchas tareas y desafíos internos, y que muchos de los demás partidos de la oposición son pequeños y carecen de recursos económicos necesarios para echar esta batalla, una que lamentablemente es más costosa y clientelar, pero es bueno que sepan que esta carrera va rapidísimo y que si no aceleran la marcha pueden perder el tren. Después será tarde para ablandar habichuelas.