¡Derecho sobre Política!

Guido Gómez Mazara.
Guido Gómez Mazara.

Las mañas enferman a sus beneficiarios porque genera la sensación que el retorcimiento es regla. Así una parte importante de la partidocracia nuestra articuló pactos, estrategias y comportamientos que levantaron a categoría de dirigentes personas sin condiciones intelectuales y académicas, pero siempre aptos para salir triunfantes.
Siempre me arriesgo por colocar lo que entiendo próximo a la verdad sin importar las consecuencias. Y ser contracorriente tiene un precio muy alto. El Tribunal Superior Electoral decidió favorablemente para que la democracia, pluralidad y disenso sea la regla esencial de convivencia dentro del PRD. Los partidos políticos reafirman o no su naturaleza autoritaria en la medida que sus autoridades institucionales expresan rasgos de apertura y/o promueven la diversidad interna. Desafortunadamente, en los últimos años la sociedad ha sido testigo de que la disminución en el favor electoral del partido blanco es el resultado del convencimiento de amplios núcleos ciudadanos de que la organización dejó de ser una fuerza efectiva, expresión de los sectores populares y contrapeso del ejercicio de poder que, en el mejor sentido democrático, debe empujar a una gestión gubernamental eficiente.
Miguel Vargas Maldonado posee una concepción muy singular de la función partidaria que consiste en adquirir el status de jefe de la organización amparado en la funesta ambientación donde la politiquería derrotó la institucionalidad, y en el caso del ordenamiento electoral, consiguió en el anterior TSE una combinación caracterizada por un interés político imponiéndose a la razón legal. Desgraciadamente, el administrador de las siglas partidarias no acaba de entender que el hastío de la población con la franja partidaria obliga con un nuevo ordenamiento, que le devuelva a la sociedad la esperanza perdida.
La actual estructura directiva del TSE muestra interés en rescatar la credibilidad del tribunal. Aunque dos distinguidos magistrados, en todo su derecho y por la naturaleza colegiada del órgano, consignaron sus votos disidentes debo agradecer su postura. En esencia, todo ciudadano que recurre en el reclamo de un derecho debe aceptar el disenso de la autoridad competente. Los otros tres titulares, construyeron una mayoría que no sólo estableció ganancia de causa en mi favor sino que me obliga al compromiso democrático y de constante cohabitación con el sector que he sostenido discrepancias alrededor de métodos, posturas partidarias y divorcio de la historia de una organización con 79 años de vida.
Conozco al detalle las presiones y diligencias realizadas con la intención de mantenerme fuera del PRD. A todas luces, una locura reveladora de los temores a una competencia sana, un debate de ideas y una validación en el seno de la sociedad a la que todo dirigente debe someterse. Vendrán argucias y tecnicismos que seguirán marcando a los que se resisten a que el derecho debe imponerse a la política.
Reconozco que la actual coyuntura no se caracteriza por los liderazgos con sentido de la historia y cuido peculiar por el comportamiento ético. No obstante, reiterarse en la vocación de servicio y la cercanía con los ciudadanos seguirá siendo un sello distintivo del modelo político que caracterizó la vida y obra del perredeísta excepcional: José Francisco Peña Gómez.
Ya el Tribunal Superior Electoral (TSE) estableció por sentencia lo que siempre mantengo en mi corazón: la militancia perredeísta. Paso la página porque un político no puede andar por la vida con una mochila de resentimientos, y en lo inmediato, trabajaré para devolverle al PRD los años de gloria perdidos, por una concepción del partido divorciada de la historia democrática y con un altísimo costo electoral que debemos recuperar.


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