Qué se dice: Desafío

Claudio Acosta

No hay otra manera de calificar el asalto a la residencia  del general de brigada Rommel López, comandante de la Dirección Regional Cibao Sur de la Policía, donde los asaltantes amordazaron a su esposa y a sus hijos, y cargaron con un fusil, una pistola y varios celulares, entre otras pertenencias de valor.  Sobre todo después de que su nuevo Director, el mayor general Ney Aldrin Bautista, advirtió a los delincuentes, durante su juramentación en el Palacio Nacional, que tendrán que correr. Y aunque una cosa no tenga que ver, necesariamente, con la otra, hay que asumir que los delincuentes tomaron nota  de su advertencia, que los principales periódicos publicaron en sus primeras planas, y que esa es su respuesta, que por contener  un mensaje tan claro no deja espacio a interpretaciones. Es lo que pasa cuando se hace esa clase de pronunciamientos    públicos partiendo de la falsa creencia de que los jefes de Policía, al igual que los perros bravos, tienen que ladrar fuerte y enseñar bien los colmillos para que los delincuentes  les cojan miedo. Pero ocurre que hace tiempo que  ese miedo  se perdió, y es razonable concluir que el mayor general Ney Aldrin Bautista, por su historial y su experiencia, lo sabe. Como debe saber también que debe dar una respuesta rápida y contundente a ese asalto, lo que quiere decir, para que no se me mal interprete, apresar en el menor tiempo posible a los responsables y someterlos a la justicia. Y para eso debe evitar la tentación   de recurrir a los   intercambios de disparos, muy útiles para cerrar casos y ahorrarse tediosas investigaciones (a veces muy comprometedoras  para los propios investigadores), pero que han demostrado ser ineficaces cuando se utilizan como método  para enfrentar la criminalidad que nos tiene al coger el monte.


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