Desencantados por la mediocridad de los políticos

11_10_2018 HOY_JUEVES_111018_ Opinión8 A

La encuesta de la semana pasada de Gallup-HOY confirmó el sentir de la ciudadanía sensata de lo que se piensa acerca de los políticos. Ellos cada día nos arropan con sus débiles opiniones, criterios insulsos acerca de cualquier tema y sus ambiciones al presentarse como los más capaces de cualquier destino sin poder conceptualizar de nada como le echaba en cara un conocido político.
Entonces, a escasos 580 días para las elecciones presidenciales de mayo del 2020, la ciudadanía está en un limbo frente a la mediocridad de los aspirantes que no pueden atraer una fuerza creíble que les permita contar con el apoyo y simpatías de una buena mayoría. Y es que se procura un cambio más aceptable y confiable de los que por casi 16 años han estado al frente del Estado haciendo y deshaciendo en una carrera loca de acumulación de riquezas que abonan la corrupción ya rechazada mayoritariamente por la población como quedó evidenciado en la encuesta Gallup-HOY.
Ya por fin la población cobró conciencia de los males que acarrea la corrupción. En la encuesta mostró ese repudio que en años anteriores y otras encuestas la respuesta era muy tímida para enfrentar la corrupción que carcome todos los cimientos del Estado. No hay dudas que la Marcha Verde con sus demostraciones tiene su cuota en ese despertar nacional de la ciudadanía, pero da pena que ese movimiento no sabe exactamente su objetivo final aparte de pretender desplazar al presidente Medina desde ya e ir a elecciones anticipadas o incentivar una alteración constitucional.
La brújula de la Marcha Verde no está bien calibrada. Los objetivos de sus patrocinadores son confusos pese a contar con su principal activo. Estos son los ciudadanos que con tanto entusiasmo abrazaron y se integraron a esos desfiles kilométricos y concentraciones por igual en donde los discursos enardecidos le pusieron sabor a los días dominicales en un país que necesitaba de algo parecido. Era para tener la base de justificar protestas sin llegar a la frontera de lo que ocurrió en abril de 1965.
Al ciudadano en general no le gusta de como el latrocinio ha ido mermando los recursos que se recaudan por impuestos. Al existir una legislación de abrir las cuentas oficiales sobresalen toda una masa de seguidores por conveniencia, que inscritos en las nóminas oficiales, devoran una enorme cantidad de dinero que quienes se ven favorecidos están expuestos por la ley de transparencia legal de ofrecer al público esas planillas de nóminas especiales destapándose increíbles concesiones de decenas de sueldos de lujo. Y una buena parte de los mismos corresponden a mujeres, que por la amistad con algún poderoso funcionario, aparecen designadas en cargos diplomáticos para ejercer suposición desde sus casas. Ni siquiera llegan a conocer la ubicación del país donde supuestamente fueron favorecidas con un cargo.
Los políticos, en su mediocridad, solo basan sus estrategias en acceder a un cargo. De ahí vemos como se inician acciones increíbles con el desparpajo de cancelar personal que encontraron en sus puestos que ni siquiera eructan al hacerlo para nombrar a sus seguidores y cómplices que le permitan las maniobras para malversar los recursos públicos. Además buscan la obra costosa que le permita administrar más dinero con las consiguientes comisiones de contratistas favorecidos.
Y mientras ese es el quehacer cotidiano de los ministerios de contar con nóminas abultadas con botellas, la ciudadanía ve con temor de como los principales puentes peatonales de la avenida Máximo Gómez con la John Kennedy y la 27 de Febrero están al borde del colapso con una destrucción paulatina de oxidación rampante por falta de mantenimiento. Esas dos importantes estructuras fueron muy alabadas en el 2004 por su forma de “H” por aquello del nombre del presidente de la ocasión. Y parece que esa fue su desgracia para que los peledeistas no se ocuparan de darle mantenimiento.
Tan solo un puente que se encuentra frente al Centro Olímpico en la avenida 27 de Febrero y frente al Ministerio de Deportes es que se ha pintado quizás por ser una estructura más novedosa y frágil que pudiera colapsar en cualquier momento si alguno de sus cables que la sostienen acaba corroído como ocurre en los demás puentes de esas zona.
Y esa mediocridad de los políticos cuando se le ponen en la balanza con esos casos de falta de mantenimiento de las obras que se suponen deben cuidar es que nos damos cuenta de cuál es el objetivo del político de tan solo enriquecerse. Y con un verbo engañoso envuelven con sus promesas para que se les apoye, cosa que parece que se les está alejando por los resultados de la pasada encuesta de Gallup-HOY.