Desorden matiza concierto de Bieber

El gran día llegó y las expectativas por el concierto de Justin Bieber eran cada segundo más altas. Dentro del Estadio Félix Sánchez a las 8:05 de la noche del martes un mar de personas con gritos ensordecedores aclamaban la presencia del intérprete de “Take You”. El público conformado especialmente por niñas, no acató la petición impresa en las boletas de no subirse en la sillas, hicieron todo lo contrario.

Más tarde a las 8:10 salió Gabriel, la contraparte, interpretó cuatro temas y se retiró.

Con un retraso de una hora, y acompañado por sus bailarines, llegó el más esperado, Justin Bieber, vestido de blanco, con lentes oscuros y actitud altanera, causando una ovación apoteósica. Con el tema “All Aroud The World” inició el concierto.

Mientras Justin deleitaba a sus fans con sus temas y coreografía, un ambiente tenso se vivía debajo del escenario con algunos periodistas y parte de la seguridad del concierto.

Al tratarse de un artista de la talla del joven canadiense, muchos asumían que sería un concierto de primera como prometieron los organizadores al destacar en la rueda de prensa celebrada un día antes del concierto, la asistencia de más de 400 miembros de la seguridad quienes se encargarían de que todo marchara bien al tratarse de un evento especialmente para niños y adolescentes.

El caos. Inició fuera del Estadio Olímpico, cuando policías se enfrentaban a comerciantes de taquillas piratas y vendedores informales de comida, estos últimos gritaban en la puerta que los dejaran trabajar y que no se los llevaran presos.

Dentro del Estadio se vivía un caos con miles de padres tratando de entrar con niños de 5 años en adelante, quienes pagaron hasta 25 mil pesos por ver al artista. Una madre -quien no quiso identificarse- dijo a ¡Alegría! a las 7:20 de la noche, que tenía más de 3 horas tratando de entrar al evento con sus dos hijas y que pagó 25 mil pesos por cada una.

Y es que no era para menos el desorden ya que a diferencia de otros conciertos, en este todos entraban por la misma puerta, los de gradas, terreno y los de la Beliebers Zone, también los periodistas, causando disgusto a los fanáticos porque se les dejara entrar a los periodista primero que a ellos a pesar de tener horas en la fila.

Sin importar que una persona que formaba parte de los organizadores, autorizó a fotógrafos que tomaran sus fotos, parte de la seguridad de Justin obstaculizó el paso de estos al lugar donde se les había asignado. Los fotógrafos recibieron empujones por parte de uno de los seguridad tratando de capturar la imagen del cantante.