Detalles: Aparente calma

MADRID, España.- A simple vista, los miles de turistas que visitan a diario a Barcelona, pueden pensar que en esta agradable y señorial ciudad la vida transcurre plácidamente, que no está pasando nada, y que los enfrentamientos entre la población que desea que Cataluña sea una república independiente de España, y aquellos que no, es solamente producto de la prensa sensacionalista que fabrica informaciones polémicas para llamar la atención.
Ni siquiera los balcones de los edificios familiares que muestran pocas banderas de un lado, y de otro, dan indicios de la realidad actual, de un poco menos de la mitad de personas de una región, quienes se enfrentan con el Estado Español, que no da indicios de querer ceder parte de su territorio que ha formado durante siglos la Península Iberica.
En Barcelona, la cotidianidad visible es la de una ciudad normal, salvo, en los días de manifestaciones de protestas, de largas marchas, de enfrentamientos que a veces suelen terminar en violencia, como la de hace unos pocos días, cuando unos independentistas empujaron a un hombre por las escaleras del metro por llevar una bandera de España, lo que pudo ocasionarle la muerte.
En una nueva visita a Barcelona, conversando con varias personas, entre ellas un joven italiano, encargado de una cafetería en Paseo de Gracia, me comentó como la gente en Cataluña, tiene temor de expresarse en contra de la independencia, hasta el extremo que se auto censuran por miedo a represalias, como si se viviera en una dictadura.
Dialogando con varios taxistas, las opiniones eran similares. Es una especie de presión con el objetivo de acallar las opiniones de aquellos que son contrarios a la independencia. La situación es difícil, y particularmente he llegado a pensar que podría surgir un enfrentamiento civil violento. Los conflictos han provocado la lamentable división del núcleo más importante de una sociedad, que es la familia.
En fin, mientras todo marche con una apariencia de tranquilidad, visitar a Barcelona siempre será interesante pues vale la pena recorrer sus encantadores boulevares, con sus edificios monumentales de arquitecturas valiosas que encierran todo el tesoro de una amplia y variada cultura. Museos importantes como el Picasso, y que decir de Antonio Gaudí, con la majestuosa Catedral La Sagrada Familia, La Casa Batlló, Parque Guell y otros, un arquitecto genial, cuya canonización está en proceso lo que le convierte en Siervo de Dios.
Ojala que los catalanes logren la concordia.