DETALLES :Vacío existencial

MADRID, España.- Aquellos que piensan que el dinero, la fama, el poder pueden brindar felicidad a los seres humanos están alejados de la realidad, pues desgraciadamente, a menudo recibimos noticias de celebridades forradas en dinero que a menudo se quitan la vida por problemas existenciales que le han llevado a caer en depresiones graves, que quizás pudieron evitar buscando la felicidad de sus existencias a través de la espiritualidad que puede encontrarse en el amor a Dios, en la fe, en las pequeñas cosas que nos ofrece la vida.
El vacío existencial es un estado anímico angustioso que induce a las persona a cuestionar su propia vida, el sentido real de su existencia, que produce sensaciones que pueden llevar a pensamientos suicidas, como una opción de dar fin a todo aquello con lo cual no se siente satisfecho.
Es cierto que los dilemas existenciales pueden estar presentes en cualquier persona, pero, se podría asegurar que en menor grado en personas que profesan una religión, que dan por hecho la existencia de un Ser Supremo, que regula las vidas de los humanos y en quien se puede confiar, amén, de las religiones que predican que hay vida después de la muerte, hace renacer sentimientos de esperanza, y no la percepción triste de que todo termina con el último suspiro de las personas y se preguntan: ¿Cuál es el sentido de la vida si estoy destinada a morir? No tienen esperanza del futuro, y lo material, la fama que tanto buscaron no les satisface, todo lo contrario, les abruma pues les lleva a querer conseguir más cosas para sentirse satisfechos, es una felicidad muy pasajera con sentimientos vagos. Lo contrario a cuando se tiene la fe, la seguridad de que tras esta vida hay otra, que será eterna y que por tanto el espíritu siempre vivirá.
La fe, piedra angular en las religiones monoteístas como la cristiana, es Dios, su hijo Jesucristo. Los católicos también veneran a la Virgen María y profesan devociones a santos, los que conjuntamente con Dios son apoyos, intercesores espirituales de suma importancia, sobre todo en ocasiones de dificultades propias de la vida terrenal, duelos, enfermedades. La fe en Dios es una gracia divina, no todo el mundo la posee, es un don valioso que combate eficazmente el vacío existencial que puede llevar al suicidio.


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