Deuda pública y despilfarro de CDEEE

La deuda pública ha trepado a septiembre último a US$35,186 millones de US$5 mil que la encontró el presidente Leonel Fernández en 2004, es decir, un 58.4% del PIB, más de la mitad de los ingresos, que en vez de aplicarse a proyectos beneficiosos para todos, tenemos que orientarlos a amortizar compromisos en su gran mayoría innecesarios.

En el transcurso del almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio del día cinco de este mes, el siempre desenfadado ministro de Economía y Planificación, ingeniero Temístocles Montás, el afabilísimo Temo, admitió que el Gobierno no puede seguir endeudándose.

HOY del día siete de este mes inserta una nota que consigna que el subsidio al subsector eléctrico ha drenado desde 2004 recursos fabulosos por RD$308,187 millones, una barbaridad imperdonable made in PLD, como lo ha sido la haitianización por la demora desde 2004 en concebir una herramienta para aplicar la Ley 285-04 que define la política migratoria del Estado dominicano, que al fin, la sentencia 168-13 viene a reinvindicar.

Ahora el argumento esgrimido para detener el subsidio eléctrico, que más bien interpretado consiste en un auténtico suicidio nacional, es construir plantas a carbón, la opción más contaminante de todas, debiendo ser el gas natural, por su costo y energía más limpia, y que con la fabulosa suma dilapidada, podrían construirse varias plantas.

No se ha decidido con seriedad que la clave para eficientizar al sector eléctrico consiste en incorporar cada día más usuarios a las estafetas de pago, reducir la súper nómina y los sueldazos orondos, sustituir el cableado defectuoso que drena un 35 % de la carga, revisar los contratos leoninos con los proveedores y verificar por un contador cuánta energía es que sirven, no que cobran, algunas, como Cogentrix, apagadas.