Diálogo, no diáblogo; Maduro, no más duro

Eusebio Rivera Almodóvar

Todos deseamos una salida negociada a la crisis venezolana. Compartimos la esperanza de que el diálogo entre el gobierno y la oposición sea suficientemente abierto y sincero, como para honrar la memoria de las decenas de muertes que ha producido el conflicto. El régimen chavista, a la luz de las informaciones que llegan a nuestro entorno, ha profundizado las diferencias con la oposición y endurecido sus respuestas a las protestas con acciones policíaco-militares de carácter represivo que, a su vez, han radicalizado las acciones opositoras, incluyendo el uso de las armas.
En su eterno desafío a Dios, el diablo podría entrometerse y convertir el diálogo en un repudiable “diáblogo” si se produce un tranque representado por la renuencia del Presidente Maduro a la celebración adelantada de las elecciones para entregar el poder y/o la elaboración de una nueva constitución a la medida del interés de los chavistas.
Llama la atención la exclusión del ex presidente Leonel Fernández y el nuevo protagonismo del canciller Miguel Vargas endosado con la figura del Presidente Danilo Medina y nos parece una salida rápida apoyada por el ex Presidente español José Luis Rodríguez Zapatero que podría responder al endurecimiento de las presiones de los Estados Unidos contra el Presidente Nicolás Maduro, a quien parece haberle golpeado más duro el bloqueo de recursos financieros por parte de los norteamericanos, que las jornadas cívicas de los grupos opositores; pero insiste en permanecer gobernando, como si hubiera sido envenenado con algún brebaje diabólico continuista y necesita un buen antídoto para no provocar más sufrimientos y pérdida de vidas al pueblo venezolano. Mantengamos el optimismo ¡apoyemos el diálogo!


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