Diálogo por la crisis venezolana

Las posibilidades de éxito del diálogo entre representantes del gobierno de Nicolás Maduro y de una facción de la oposición política venezolana, representada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), tiene muchos factores en contra, pero es, sin duda, un ejercicio preferible a la cerrazón que ha mantenido dividida a la nación suramericana. Aparte de un cúmulo de violaciones a la institucionalidad y los derechos humanos, el régimen erige nuevos escollos que dificultarán un acuerdo, como es el anuncio de que Nicolás Maduro buscará la reelección en 2018, en un país que no tiene condiciones para elecciones puras.
Pocos creen en la aparente buena disposición para el diálogo de parte del gobierno venezolano, pues está claro que negocia para tratar de aligerar las presiones que representan las severas sanciones económicas que gobiernos como el de Estados Unidos han impuesto al régimen venezolano. Hasta prueba en contrario, la disposición al diálogo está motivada más por la aguda crisis económica que por los factores de índole política.
Nuevamente el Gobierno dominicano media en unas negociaciones que parecen condenadas a no llegar a avenencia en cuestiones importantes, como el estado de las libertades públicas y los derechos civiles, que son el núcleo del desbarajuste económico. Un ejercicio válido por un país que sufre.

Una decisión inteligente

La decisión de abaratar los preservativos y ponerlos al alcance de los jóvenes debe ser parte de un amplio programa de prevención y orientación contra el embarazo en adolescentes, que en nuestro país alcanza cifras escandalosas. Para prevenir la maternidad precoz se requiere mucho más que condones, pero es innegable que al abaratarlos se da un paso importante hacia la prevención. Las autoridades han hecho bien en no hacerle casos a las voces que, basándose en cuestiones de dogma, han objetado esta iniciativa como parte de la ojeriza que sienten por el aborto en circunstancias justificables.
Corresponde ensanchar los alcances de la prevención del embarazo precoz mediante campañas intensivas de orientación acerca del ejercicio responsable de la sexualidad. La escuela es el escenario ideal para esta labor.


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