“Diversidad: Palabra mágica”

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Tan pronto ha amanecido y se ha dado cuenta de que un rayito de luz solar entra por su ventana, Píndaro se dispone a levantarse, levanta sus piernas y las mueve hacia la derecha, coloca sus pies en tierra firme y procede a higienizarse… Mientras eso hace, su mente ya está en pura ebullición y su corazón late a mil por hora… Cada latido es diferente, aunque mantenga un ritmo estable y similar… Su condición de ser humano se ve fortalecido en lo interior, mientras da retoques a su apariencia exterior… Se inicia un nuevo día de vida en que, por su propia formación será un rebelde -aparentemente sin causa- para ese sistema que cada minuto crea títeres por prebendas.
Con serenidad, va revisando y meditando sobre los detalles de aquellos compromisos asumidos y propios de las horas que tiene por delante… En todo momento, prevalece en él una cruzada que se ha propuesto desde hace ya muchos años: La defensa de su vida familiar, que a muchos se les está escabullendo de entre sus manos.
Píndaro tiene como filosofía de vida caminar siempre hacia arriba, no importando las incertidumbres que se le presentan o que, por circunstancias ajenas, otros le ponen como tentación… Ha hecho como vivencia preservar y fomentar el coraje ante una determinación que adopte, ante cada acción que requiera tomar para cumplir con sus compromisos.
Luego de despedirse de todos en casa se dispone a abordar su transporte pero, al ocupar su asiento de conductor, con su mano derecha trata de ajustar el espejo retrovisor… Mientras trata de mirar hacia atrás la sorpresa es grandiosa pues se encuentra a sí mismo… Ojos con ojos… Expresión de un mismo origen… Por su mente pasan rápidamente mil y unas experiencias de vida… Su espíritu se renueva mientras respira hondo para intentar hacer algo que es el combustible de su éxito: Verse a si mismo para un compromiso de valor…
La diversidad que tenemos todos al intentar alterar el ritmo de nuestras vidas en común, está basada en la esperanza interna de que siempre aspiramos al logro de nuestras metas, una esperanza que no es fácilmente identificada aunque si identificable…
Para aquellos que, como Píndaro, estamos hospedados en la unidad para vivencias cuyo centro radica en recetas para la vida, el inicio de cada día se nos hace más fácil y el éxito parcial garantiza la felicidad plena.
La abundancia o no de las circunstancias en que concurren nuestras nuevas experiencias es lo que nos garantiza la diversidad de vivencias, pero en todo caso es fundamental que sepamos aceptar el compromiso y convivir plenamente con esa pluralidad y multiplicidad de hechos que, a la postre, son la esencia misma de la unidad. Para Píndaro, la magia de la diversidad está en cómo nuestros corazones asuman un verdadero compromiso de vida.
“¡Oye, Herminio! –grita Píndaro-… ¡No te olvides que el premio a lograr lo difícil de la unidad tiene su valor en cómo sorteas las experiencias más diversas de tu vida!”.


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