Don Rafael Perelló y la cultura

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Conocí personalmente a don Rafael Perelló Abreu en una actividad celebrada en el auditorio Juan Bosch de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña; él, Hatuey Decamps y otros contertulios esperaban el inicio del acto. Allí nos presentó el batallador Decamps. Minutos después, hacía un aparte para referirse a la necesidad que tenía de un piano cierta comunidad: él quería comunicarse con el Ministro de Cultura de entonces, José Antonio Rodríguez, para que entre su empresa y la entidad cultural apoyaran la hermosa aspiración.
Esta anécdota probablemente retrate la dimensión humana, ciudadana y empresarial de Rafael Perelló: él podía donar el piano, pero sabía también hasta dónde llegaba el canon de su responsabilidad social: el Estado debía jugar su rol. Lo vi siempre como un mecenas de la educación y la cultura, además de dedicarse, como empresario, a la producción y comercialización del café, para consumo local y exportación.
Hace apenas unas semanas, se nos fue físicamente, lo que ha generado gran pesar en diversos sectores. Entre ellos, el presidente de la República, licenciado Danilo Medina.
“El país ha perdido un gran hombre -manifestó el Presidente-; él se desarrolló en varias facetas, pero yo lo conocí como agricultor y tenía una gran admiración por su trabajo y por su dedicación, porque nunca perdió la fe en lo que podíamos hacer en la República Dominicana”.
En el plano de la cultura, fue parte destacada de la mejor tradición: la Fundación Eduardo León Jimenes, y su emblemático Centro León, liderado en sus inicios por ese gerente llamado Rafael Emilio Yunén; los concursos de Arte desde 1964; el apoyo a Casa de Teatro, conocida como micro Ministerio de Cultura; la emisora “Raíces”, entre tantas obras. Y el caso de José Luis (Pepín) Corripio, y la Fundación que lleva su apellido, con los Premios Nacionales y estudios sociales, especialmente el Premio Nacional de Literatura, en coordinación con el Ministerio de Cultura.
Así, todos sus esfuerzos culturales y educativos se coronaron con la fundación en Baní del Centro Cultural Perelló, respondiendo a una aspiración de su padre, Manuel de Jesús Perelló. Así lo expresaron él y su familia, cuando se inauguró el edificio de la entidad, el 16 de septiembre de 2011:
“La familia Perelló se siente profundamente satisfecha de entregarle a la comunidad de Baní el Centro Cultural Perelló, una institución que cristaliza el deseo de don Manuel de Jesús Perelló, fundador de Industrias Banilejas C. x A., de dotar a su ciudad natal de una gran biblioteca.
“Este Centro constituye un homenaje tangible a su memoria por la contribución decisiva que el mismo significa para la consolidación del rol de Baní en la identidad nacional.
“Con la apertura del Centro en el año 2011, sus hijos, sus nietos y bisnietos, asumen la proyección de su pensamiento, sus ideas civilistas y su amor por la tierra que lo vio nacer, conscientes de que solo las obras trascendentales como ésta, concebida por él, perduran en el tiempo.
“Este sueño, ahora convertido en una realidad, constituye la mayor evidencia de que su espíritu sigue vivo, y es, además, una manera de agradecerle a la sociedad banileja y a la nación dominicana la confianza y el respaldo otorgados durante tantos años a la empresa fundada por él, y el mantenimiento de estrechos vínculos para obtener un mejor futuro para todos”.
Asimismo, en la inauguración del centro, Rafael Perelló destacó que “este centro ha sido creado a partir del convencimiento de que la cultura, en sentido amplio y verdadero, abarca toda la creación espiritual y material de una sociedad, y que, por consiguiente, su tarea debe estar conducida por el criterio de que el desarrollo y el auge de la cultura depende uno del otro”.
Expresó, además, que “La política del Centro y el plan operativo de sus actividades responden a ese principio, fundamentado en la certeza de que los dominicanos podrán definir, mediante una labor educativa eficaz, sus expectativas, sus deberes, sus derechos y el porvenir que les corresponde. Este es un proyecto orientado a coadyuvar al mejoramiento de la educación nacional”.
Fabio Herrera Miniño, decano de los articulistas dominicanos, expresa el sentir de muchos acerca de don Rafael Perelló:
“La cultura y las lomas cafetaleras de Baní están de duelo. La muerte de Rafael de Jesús Perelló (…) impacta en el sentimiento de toda una región que había encontrado en él un apoyo de las iniciativas culturales en un espacio para fomentar, crecer y ser más útiles a Baní con el magnífico Centro Perelló.”
Además, vivirá en el sudor, los sueños del caficultor dominicano y en el canto del gallo.


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