Donar órganos es un acto de amor

Donar órganos es un acto de amor

Si alguien le dice que por ahí están sacando órganos humanos para venderlos en un ficticio mercado de trasplantes, no le crea, son cuentos de camino. La extracción y conservación de partes vitales del organismo con fines clínicos para trasplante, requiere el concurso de decenas de especialistas, complejos procedimientos en equipos sofisticados, a lo que se suma la no menos rigurosa determinación de la compatibilidad del órgano extirpado con la identidad biológica del posible recipiente.
Si, en cambio, alguien le alentara a autorizar que, una vez fallecido, sus órganos sean donados, no dude en dar su asentimiento. La donación de órganos es un acto de amor, una forma de posibilitar la prolongación de la vida de alguien en riesgo de muerte por la disfunción de una parte vital de su organismo. Es una lástima que para mucha gente resulte más creíble un improbable trasiego de partes humanas, que la indudable utilidad de la donación voluntaria.
Quienes dirigen el Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (Incort) hacen denodados esfuerzos por lograr que la gente deje de creer en noticias falsas sobre tráfico de órganos y adquiera conciencia de la necesidad de fomentar una cultura de donación de órganos basada en la convicción de que hacerlo es un acto de amor por la vida y una manera hermosa de hacer el bien sin mirar a quién.

Un insumo útil para el Intrant

Los consumidores y usuarios de este país siempre son víctimas de abuso. En el ámbito del transporte terrestre, los pasajeros y usuarios de los servicios de carga están entre los más perjudicados. Un estudio presentado por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (ProCompetencia) sostiene que los pasajeros del “concho” y el “motoconcho” pagan sobreprecio por esos servicios, mientras que los sindicatos de carga mantienen como rehén el derecho de los empresarios a elegir los medios de transporte de carga de su conveniencia o preferencia.
Queremos suponer que entre los propósitos del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) esté el de transparentar y ajustar costos y tarifas de los servicios de transporte. El abuso es parte del desorden que hay que combatir.

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