Duterte llama estúpido a Dios y enoja la Iglesia

Philippine President Rodrigo Duterte salutes during a wreath-laying ceremony at the 71st Founding Anniversary of the Philippine Air Force at Villamor Air Base in suburban Pasay city south of Manila, Philippines Tuesday, July 3, 2018. Duterte lauded the air force for its role in ending the siege by IS-linked militants of Marawi city in the southern Philippines. At right is Philippine Air Force chief LT.Gen. Galileo Kintanar. (AP Photo/Bullit Marquez)
Philippine President Rodrigo Duterte salutes during a wreath-laying ceremony at the 71st Founding Anniversary of the Philippine Air Force at Villamor Air Base in suburban Pasay city south of Manila, Philippines Tuesday, July 3, 2018. Duterte lauded the air force for its role in ending the siege by IS-linked militants of Marawi city in the southern Philippines. At right is Philippine Air Force chief LT.Gen. Galileo Kintanar. (AP Photo/Bullit Marquez)

Después de llamar a Dios “estúpido” y burlarse de algunos dogmas cristianos, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha tendido la mano a la jerarquía de la Iglesia católica del país, molesta por las ofensas a una religión que profesa el 86 por ciento de los filipinos.
Duterte mantuvo ayer una reunión privada de unos treinta minutos con el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas, Romulo Valles, y se comprometió a “una moratoria en sus declaraciones sobre la Iglesia”, confirmó el portavoz presidencial, Harry Roque.
Malacañang, sede de la Presidencia filipina, ha dejado claro, no obstante, que “el cese en el lenguaje hostil” debe venir de las dos partes y que Duterte no dudará en arremeter contra la Iglesia de nuevo si se siente amenazado por sus líderes. Fue a finales de junio cuando el polémico presidente, de 73 años, enojó a cristianos de todo el país al cuestionar el concepto del pecado original y referirse a Dios como “estúpido” por haber creado perfectos a Eva y Adán y después tentarles con la fruta prohibida. Lejos de disculparse ante la oleada de críticas que desataron sus palabras, Duterte ha seguido atacando en las últimas semanas a la Iglesia católica, a la que tachó de “hipócrita” y cuya influencia en la sociedad filipina consideró “espeluznante”.