Educación permanente: un nuevo paradigma

A1

Al presidente Medina, y a todos los líderes educacionales y empresariales.

Parte II
En el artículo anterior expusimos los precedentes, tipos y contextos en los que la educación permanente se define. Pero como reza un versículo: “Por sus frutos los conoceréis”, no podemos realmente idealizar su eficacia si no vemos sus consecuencias sociales.
Esto no dependerá de si el resultado es bueno o malo sino de si ha habido resultado o no; porque entendemos que una educación permanente es eficaz si es capaz de producir transformación en los individuos.
Así, pues, el aprendizaje a lo largo de la vida o educación permanente es la búsqueda continua, voluntaria y auto motivado por razones personales o profesionales. Por lo tanto, no solo mejora la inclusión social, la ciudadanía activa y el desarrollo personal, sino también la auto sostenibilidad, así como la competitividad y la empleabilidad de los pueblos.
Considerados y asimilados los anteriores objetivos, podemos decir que existen varios tipos de educación permanente, que a su vez se complementan entre sí:
Profesional: crear las bases para el avance del individuo. Facilita la adaptación de este para los cambios tecnológicos y asegura la movilidad profesional.
Político: fomentar las capacidades para asumir los derechos y deberes. Muestra los dobles mensajes de las fuentes de información. Hace ver las posibilidades y los límites del desarrollo de la sociedad.
General: se centra en equilibrar tanto las desigualdades generales como la defensa de la igualdad de oportunidades.
El Word Education Forum UNESCO (2015) defiende la idea de que es necesario imaginar un sistema educativo basado en el uso de todos los recursos existentes en la sociedad. Expone que las situaciones culturales de la ciudad deben estar al servicio del conjunto del pueblo. La animación socio cultural y educación permanente son el anverso y reverso de la realidad tanto en el ámbito de objetivos, contenidos y metodología.
Entendemos la educación permanente como un proceso de intervención socio-educativa en un colectivo territorialmente determinado que tiene por objetivo convertir cada miembro, tanto individualmente como socialmente, en sujetos activos de su transformación y la de su entorno intentando conseguir la mejora en la calidad de vida.
Es necesario redefinir la educación. Los estudiantes ya no se conforman con ambientes tradicionales: aprenden en cualquier momento o lugar, de cualquier dispositivo, en formas en las cuales quizá es hasta imposible imaginar. Profesores e investigadores están innovando permanentemente. Solo para dar un ejemplo, según Cisco (2017) más de 30 mil escuelas y universidades han entrado a su red de aprendizaje con más de 6 millones de alumnos; lo que significará, en el 2025, unos 700 millones de personas impactadas positivamente en este tipo de aprendizaje.
En un artículo publicado en 2017 en el The Economist, se afirma que, poco a poco, el aprendizaje permanente se está convirtiendo en un imperativo económico. Según Andrew Palmer, los cambios tecnológicos demandan más y más fuertes conexiones entre la educación y el empleo. Es por eso que empresas que nunca se habían dedicado a este ámbito, ahora lo hacen. El sitio de redes LinkedIn compró un negocio de capacitación en línea, Lynda en 2015 y ofrece cursos a través de LinkedIn Learning. Igualmente Amazon en su división de Cloud computing tiene un brazo educativo.
Las universidades están adoptando el aprendizaje en línea y modular de manera más vigorosa. Lugares como Singapur están invirtiendo fuertemente en proporcionar a sus ciudadanos créditos de aprendizaje que pueden aprovechar a lo largo de su vida laboral.
En los últimos tres o cuatro años, el Estado dominicano ha hecho un gran esfuerzo para ensanchar lo más posible la enseñanza tradicional, ahora, a la luz de la revolución tecnológica y gerencial (donde se incluye el gran avance en la inteligencia artificial) se necesitará ampliar, significativamente, la plataforma educacional. Creo que, a la luz de lo que ha acontecido en estos últimos años, lograremos enfrentar este nuevo paradigma con éxito.
Investigadora asociada: Andrea Taveras.