EFICIENTE DIRECCIÓN Y NOTABLE SOLISTA

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La Temporada Sinfónica cerró con un exquisito concierto dirigido por el maestro cubano Enrique Pérez Mesa, director invitado, el pianista norteamericano Henry Krame, y como nota especial, la inclusión de música dominicana, del compositor Manuel Tejada.
La bellísima composición “El sueño de mi padre”, para orquesta sinfónica y percusión folclórica, de Manuel Tejada, dio inicio a una noche sublime.
El carácter nacionalista de la obra, es la impronta, no podía ser de otra forma al ser dedicada a la memoria de su padre el doctor Manuel Antonio Tejada Florentino, mártir de la tiranía trujillista, en la que refleja su pensamiento, sus ideales, por lo que no obstante el carácter folclórico de la obra, hay una atmósfera de melancolía, que rompe sutilmente el sonido emblemático de la güira y la tambora, uniendo desde sus perspectivas dos mundos fantásticos, el sinfonismo y la percusión.
Manuel Tejada es un compositor de talento y sensibilidad, con excelente formación. Hay en esta “obra tonal, coherencia orgánica entre sus temas, un buen tratamiento armónico y rítmico en que aflora la dominicanidad”. La orquesta motivada, respondió a las precisas indicaciones del director, aflorando su alma caribeña en esta bellísima Fantasía. El público motivado aplaudió largamente.
En alas de la música nos transportamos a otros espacios, a otros tiempos, y del Caribe insular pasamos a la Europa romántica del siglo XIX, al encuentro de la música de Johannes Brahms y su Concierto No.1 en Re menor, Op.15 para piano y orquesta.
Con un vigoroso motivo de apertura la orquesta irrumpe, el “Maestoso” presenta un tema viril, dramático, luego el piano hace su entrada, Henry Kramer desde sus primeros acordes trasunta sensibilidad, transmite emoción.
El “Adagio” del segundo movimiento es tierno; según el biógrafo Max Kalbeck, fue motivado por la pena que produjo en Brahms la muerte de Schumann. Dos hermosos temas son desarrollados, el primero por las cuerdas con sordina, el otro por los clarinetes.
En el “Rondo” final, la hermosa cadencia del piano, el fino sentido de Kramer se agudiza en los matices, su técnica le permite abordar los pasajes más demandantes; dada su juventud es mucho lo que se puede esperar de él.
El director Pérez Mesa consigue la armonía –equilibrio y funcionalidad- entre el solista y el “tutti” orquestal. Una merecida ovación recibió el joven pianista, el director, y la orquesta.
Envueltos en la atmósfera romántica, de nuevo escuchamos música de Johannes Brahms, cierra la hermosa noche musical con su entrañable Sinfonía No. 3 en Fa mayor, Op.90, pletórica de momentos líricos e idílicos.
El primer motivo expuesto por los instrumentos de viento, es una partícula generatriz, un hilo sutil que une los cuatro tiempos de la Sinfonía.
El segundo tema del “Allegro con brio” contrasta por su lirismo, expuesto por el clarinete. El segundo movimiento “Andante” es el más sutil. El “Poco Allegretto” es de un canto sublime, un caudal rebosante de romanticismo.
El final “Allegro”, exuberante movimiento, termina con la mágica coda impregnada del lirismo que ha sido parte consustancial de esta bellísima sinfonía.
La Orquesta Sinfónica Nacional lució espléndida, los movimientos comedidos y precisos del director Pérez Mesa, se imponen, marcan el volumen, las variaciones de los sonidos y las entradas de los diferentes instrumentos, obteniendo una efectiva respuesta del conjunto orquestal.
Tras la última nota de la Sinfonía el público salió del embeleso en que estuvo sumergido, y en un acto reflejo, estalló provocando una nueva sinfonía, pero de aplausos, lo que llevó al director a dirigir algunas palabras de agradecimiento a los presentes, al maestro José Antonio Molina, por su invitación, al tiempo de reconocer la excelencia de nuestra Sinfónica Nacional.
Pero el público pide más, entonces, retornando a nuestras tierras caribeñas, escuchamos un rítmico danzón cubano, y como un instrumento colectivo, con dobles palmadas pautadas por el director, nos unimos a la orquesta, convirtiendo el todo en una danza virtual.
Una noche espléndida, magnífico cierre de esta Temporada 2017, cuya variada programación escogida por el maestro José Antonio Molina, director titular de nuestra Orquesta Sinfónica Nacional, ha sido esencial para su éxito.


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