“El Addendum de Bernardo Vega”

21_10_2017 21-10-2017 areito Areíto6

El manejo de los meses de crisis, el comportamiento de Bosch, la incidencia de la Embajada estadounidense, los grupos empresariales dominicanos, la actitud desafiante de la cúpula de la Iglesia católica dominicana, la tolerancia de Bosch a las actividades de los comunistas, la reforma constitucional del 29 de abril de 1963, la crisis haitiana, cuya gravitación sobre el Gobierno de Bosch ha tenido varias lecturas, y que ahora se revela como primicia en los documentos desclasificados del Departamento de Estado estadounidense, en sus consecuencias inmediatas.
Bernardo Vega publicó en 1993 la obra “Kennedy y Bosch, aportes al estudio de las relaciones internacionales del Gobierno Constitucional de 1963”. Esta obra es una recopilación amplia de legajos, fichas y dictámenes sobre el Gobierno de Bosch, basado en los documentos disponibles entonces en la biblioteca del asesinado presidente John Kennedy, sobre lo sucedido durante el Gobierno de Bosch, reportes de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense y de la embajada de Estados Unidos en el país, resúmenes de prensa de la época citada, en fin, la más amplia reseña conocida de aquel interregno histórico, así como de los principales conflictos ocurridos durante los siete meses de Gobierno democrático.
El autor ha logrado tener acceso al grueso de documentos que no estaban desclasificados entonces. Se trata de la correspondencia del mes de septiembre de 1963, recogida en el “Addendum, el Gobierno de Kennedy y el de Bosch, un análisis más profundo”. Se trata sin dudas del material decisivo para entender las claves semióticas que descifran las razones y motivaciones del Golpe septembrino. Sale a la luz pública, en un aporte enriquecedor, en esta correspondencia no solamente las opiniones y determinaciones de sectores militares, sino claramente ubicadas, las auténticas formulaciones que estimularon el susodicho Golpe. Fluyen las opiniones del imperio, las constantes preocupaciones de sectores de la embajada estadounidense, las diferencias de pareceres, la evidente animadversión mal disimulada del embajador John Bartlow Martin, el apoyo de Kennedy a Bosch, a través de la Alianza para el Progreso, como plataforma estratégica para impulsar cambios y reformas pacíficas que contrarrestaran los vientos de fronda de la revolución cubana.
En esta comunicación de septiembre de 1963 se resaltan aspectos importantes de la relación Bosch y Kennedy, y el soporte distante de Kennedy, cuando en un momento dado, según correspondencia de Martin dirigida al Departamento de Estado, el día antes del Golpe de Estado, Bosch le había solicitado la presencia de un portaaviones norteamericano, frente a las costas dominicanas, en una visita de cortesía, donde se invitara al presidente Bosch a almorzar conjuntamente con los mandos militares, con la finalidad de demostrar fortaleza y disuadir a los militares golpistas de la materialización del Golpe. Este dato enviado por Martin al Departamento de Estado, demuestra la extrema debilidad del Gobierno constitucional, 24 horas antes del Golpe.
La declaración de Bosch ante el chantaje de los jefes militares la noche del 24 de septiembre instándolo a revocar la orden de cancelación o traslado de Wessin y Wessin, en el sentido de que si él no podía trasladar o cancelar a un militar, entonces él no debía ser presidente de la República, porque había perdido toda autoridad, es cónsona con esta revelación de Martin. Pienso que no hubo tiempo para aprobar esa solicitud. Sin embargo, Kennedy reaccionó de manera tajante contra el Golpe, tomando medidas enérgicas contra los golpistas dominicanos, que se mantuvieron firmes, hasta unas semanas después del magnicidio de Dallas, el 22 de noviembre de 1963.
Sin leer previamente “Kennedy y Bosch”, no se puede acceder a este “Addendum, el Gobierno de Bosch y Kennedy”, un análisis más profundo”, por cuanto este Addendum es un seguimiento día por día del Gobierno de Bosch en el mes de septiembre, una visual histórica de latidos y angustias vividos entonces, en la mayor impotencia política, registrada por Washington, donde se develan los sentires, torpezas en el manejo de las contradicciones, conspiraciones civiles y militares, y la dramática soledad de un presidente cada vez más aislado de su base política, lidiando un combate moral contra una cáfila corrompida y atrasada de los estamentos militares.
Esta correspondencia de septiembre nos permite ir hilvanando algunos malos entendidos históricos, y reponiendo a través de la documentación la realidad concreta de lo que realmente sucedió.
Tomando como base algunos de los aspectos capitales puestos de relieve en las informaciones manejadas por funcionarios de la Embajada y el presidente Kennedy, con carácter confidencial, podemos aludir al asunto de los aviones diligenciados para ser comprados por el Estado dominicano para la Fuerza Aérea, a una firma inglesa, el asunto del enfrentamiento con la dictadura de Duvalier y el desconocimiento del Presidente del apoyo militar dominicano a las incursiones de los exilados haitianos por la frontera dominicana, la presión estadounidense para que Bosch limitara las actividades comunistas, sobre todo los viajes al exterior, y el cierre de la escuela política dirigida por el profesor Dato Pagán, y posible deportación de Máximo López Molina, figura principal del Movimiento Popular Dominicano.
A esto hay que agregar la inconcebible desmovilización del Partido Revolucionario Dominicano frente a los aprestos golpistas, los momentos estelares del Golpe, tal como lo recoge la Embajada estadounidense, el apoyo pasivo de Kennedy a Bosch antes del Golpe, las declaraciones de los asesores militares estadounidenses a un oficial golpista dominicano, indicando que apoyaban al Gobierno de Bosch y se oponían al Golpe, la actitud del embajador Martin, dubitativa frente a Bosch, pero obligado a retirarse del país por la administración Kennedy como repudio al Golpe, lo cual conllevó el retiro de apoyo militar, económico y virtual suspensión de todos los programas de ayuda de la Alianza para el Progreso, demandando Kennedy el restablecimiento de la constitucionalidad en Santo Domingo.
La posición de Martin adoptada por Kennedy y Rusk, de restablecer la constitucionalidad con el presidente del Senado, Juan Casasnovas Garrido, reponiendo el Congreso mayoritariamente perteneciente al Partido de Bosch, implicó apoyo a un movimiento conspirativo en los cuarteles que se propuso derrocar al Triunvirato y que fue defenestrado el 30 de octubre de 1963, y en el que estuvo conspirando de manera destacada el señor Spencer King, quien había quedado al frente de la embajada estadounidense, después de la salida destemplada de Martin, contragolpe nonato, que fue apoyado públicamente desde su exilio en Puerto Rico por Bosch, el PRD, y curiosamente por la Agrupación Política 14 de Junio, organización revolucionaria antiimperialista, que ignoraba que la fórmula Casasnovas Garrido había sido elaborada por Washington.


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