El ajo de Chello

Resulta que concerniente a Consuelo Despradel Dájer (Chello), existen dos vertientes, la primera es no quererla ni compartir sus ponencias y la segunda todo lo contrario, y el suscrito se inscribe en la segunda.

Chello me recuerda siempre a Baltasara de los Reyes, la única mujer presente en el Baluarte del Conde cuando nació la República el 27-02-1844; a María Trinidad Sánchez, a Concepción Bona y a Juana Ogando, con la diferencia en el accionar de aquellas heroínas con Chello, de que su arma es su verbo, bisturí presto para extirpar cangrenas.

Con su pertinaz pelo engreñado, que asemeja al país, Chello soltó un “ajo” terrible, el 15 de este mes, enfrentando a una consigna perversa fusionadora de la antigua isla Española de “Todos somos Haití”, gardeada por Zoila Medina, ante un exabrupto anti-nacional que inclusive se atrevió a interrumpir por cinco minutos la comparecencia del presidente Danilo Medina, que al presidente Joaquín Balaguer no se hubieran atrevido.

Aunque justo es reconocer, el presidente Medina se creció sobre sí mismo en cordura y serenidad, mucho de lo cual ha constituido la argamasa con la cual Haití, con el respaldo del imperio, Canadá, Francia y algunas ONG, viene consolidando la fusión de La Española en un solo Estado, que el presidente Balaguer fue el único en oponerse cuando rechazó el Plan Exodo.

Defensa de la soberanía es el espíritu de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional, que traza una línea divisoria y esclarece quiénes somos dominicanos y quiénes no, y no discrimen racial cuando el 88 por ciento de los dominicanos son de color, residen aquí dos millones de haitianos ilegales, y el 30 por ciento del Presupuesto del Mimnisterio de Salud Pública es para parturientas haitianas indocumentadas.


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