¡El amigo y ser humano ejemplar!

El doctor José Rafael Abinader fue un hombre de buen trato: Sin importar edad o clase social. Ni tampoco la posición o militancia política.
Eran sus amigos, entre otros, de diferentes litorales políticos al suyo, Miguel Mejía y Jimmy Sierra. Manuel Núñez formaba parte de su tertulia.
“Quiero que localice e invite a Bonaparte Gautreaux Piñeyro”, me solicitó en diferentes momentos en su interés de que se incorporara a su tertulia. Era amable: Saludaba a todos con cortesía. ¿Cómo están?- Siempre decía al cruzarse con grupos de estudiantes, cuando marchaba a su oficina en la universidad O&M, que él fundara en enero de 1966 y dirigió por mucho tiempo.
Era atento con su gente: ¡Milagros deja eso y date rápido para que Luis Felipe te encamine! Así despedía a su ama de llaves y cocinera cuando estaba por concluir la tertulia de los jueves.
Era familiar: La felicidad le brotaba ante la presencia de sus nietos y nietas, de los que hablaba con orgullo.
Sabía compartir con los amigos:Llegó a visitar varias veces mi casa y siempre elogiaba la comida que preparaba mi esposa. ¡Rosy, tú cocinas bueno!- le decía para alagarla.
Era jovial y procuraba la compañía y la conversación con los amigos: Solía llamarme. “Ven, tengo que hablar contigo”… “Quiero que llames a Nelson Castillo y vengan el domingo”… “Dile a Leonte Brea que venga a desayunar conmigo mañana”… Yo correspondía casi siempre a sus llamados amistosos, porque eso sí, era tercamente exigente.
Era sencillo y humilde: Un día me aparecí con un par de piñas, porque les gustaban mucho. Las tomó y cogió para la cocina y comenzó a pelar una, a pesar de mi insistencia para que me dejara hacerlo, se negó, alegando que yo estaba en su casa.
“Yo quiero una máquina de pelar naranja”. Se la llevé después de conseguirla en Villa Consuelo. Su alegría fue inmensa, la mía también.
Era solidario: En una oportunidad, me pidió el teléfono de Virtudes Álvarez y la llamó para decirle que estaba dispuesto a ayudarla con su campaña como candidata a diputada. Se reunió con ella y le hizo un aporte a sus fondos de campaña, sin solicitarle nada a cambio, ni siquiera que apoyara a Luis en su candidatura a la presidencia de la República.
Después de las pasadas elecciones, me solicitó que registrara el nombre de una fundación (FundAbinader) para apoyar la gente más necesitada. Ese proyecto quedó en carpeta debido al agravamiento de su estado de salud.
Ese era el Dr. José Rafael Abinader, en solo una parte de mi memoria.