El bajadero

Eusebio Rivera Almodóvar

Pertenecer a una organización te genera la opción de respaldo colectivo frente a cualquier contingencia y mayor probabilidad de lograr objetivos comunes. Recordemos que “la unión hace la fuerza”. Ser miembro, durante más de 40 años, de la Asociación Médica Dominicana (AMD), ahora Colegio Médico Dominicano (CMD), ha sido de muchísima utilidad en mi historial profesional, incluyendo cosas minúsculas como aprender la jerga gremial, siendo un ejemplo la expresión “bajadero” como sinónimo de “salida” a veces salomónica o maquiavélica, de un lío o embrollo y la recordé con los recientes acontecimientos relacionados con el súper-caso Odebrecht:
Primero, las afirmaciones del procurador general de la República en el sentido de que los documentos que contienen los nombres de los supuestos sobornados por Odebrecht serán sometidos a análisis y serán manejados por los tribunales y, tal vez, después de los procesos terminados, serán conocidos por la ciudadanía.
Segundo, el documento de la Cámara de Cuentas dando a conocer los nombres de las empresas que serán auditadas por ese organismo conforme a petición de la procuraduría general de la República y donde estarían trabajando “ingenieros, arquitectos, topógrafos, contadores, abogados, etcétera”, equipo multidisciplinario que imaginamos tendrá una compleja y retardada agenda, siendo mayúsculo el bajadero al afirmar que Punta Catalina no podría ser auditada hasta que se haya terminado. En otras palabras, que siga el entierro y cuando el muerto no hieda, en diez o quince años, se sacarán los huesos para hacerle la necropsia.
Al súper-caso se le encontró un súper-bajadero, con lo cual el partido gobernante se gradúa summa cum laude, dejando atrás al maestro de maestros en esos menesteres, el inefable extinto doctor Joaquín Balaguer.


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