El calentamiento global y los huracanes

Ramón Nuñez Ramírez

Es un hecho científicamente demostrado que nuestro planeta tierra está sintiendo los efectos del cambio climático y el calentamiento global y eso está provocando que los fenómenos de la naturaleza sean cada vez más extremos (sequías, huracanes, monzones, etc.) y el caso del país, ruta obligada de los huracanes, es necesario prepararse para eventos catastróficos en el futuro.
El calentamiento global, que solo niega el Presidente Trump y su séquito de extremistas conservadores, o el aumento de la temperatura promedio en el aire y los océanos, es el resultado del incremento en la atmósfera de los gases de efecto invernadero como son las emisiones de dióxido de carbono y el proceso de deforestación del planeta lo que provoca también un aumento del dióxido de carbono.
La NASA (National Aeronautics and Space Administration), además de ocuparse de los viajes espaciales estadounidenses, también se ha ocupado de estudiar nuestro globo terráqueo y por ejemplo determinó que julio del pasado año fue el más cálido en los últimos 36 años y también el Instituto Goddard asegura que el planeta se está calentando a una velocidad récord en los últimos mil años, por efecto de los gases de tipo invernadero que emiten las industrias, el consumo de petróleo y la deforestación. Solo una reducción de estas emisiones por parte de los principales países contaminante, como China y los EU, podrá revertir este proceso, sin embargo los modelos climáticos de la NASA predicen que la mayor concentración de los gases provocará para finales de este siglo un calentamiento global promedio entre 3 y 6 grados centígrados.
Ese cambio climático provocará mayores temperaturas en la atmósfera y los océanos, derretimiento de los cascos polares, aumento de los niveles de los océanos, que cubrirán islas y harán perder playas, también los fenómenos de la naturaleza tendrán un comportamiento extremo, como las sequías, los huracanes, las nevadas e inundaciones.
Nuestra isla, al estar en el centro del Caribe, se ve amenazada cada año por huracanes, tormentas tropicales, depresiones de diferentes magnitudes y en este año hemos visto tres potentes huracanes en el mismo mes, algunos catastróficos, como fue Harvey, Irma y más recientemente María.
El pronóstico de que debido al calentamiento de los océanos provocará huracanes de mayor intensidad; por ello será necesario que los gobiernos y la sociedad tomen medidas para minimizar los daños de los huracanes.
Una primera medida es que gobierno central y ayuntamientos deben impedir que se sigan instalando “viviendas suicidas” en las riberas de los ríos, cañadas y laderas de montañas. Esa práctica, apoyada por los políticos bajo el predicamento de que el gobierno los sacará del lugar y les regalará viviendas, ha hecho proliferar ese tipo de barriadas. Es posible repetir limitadamente el modelo de “La Barquita”, pero si se multiplica este tipo de asentamiento simplemente se agravará el problema. Es más barato ubicarlos en otras áreas, construirles servicios y calles y que ellos construyan sus soluciones habitacionales.
Es necesario que los ríos que atraviesan ciudades sean canalizados, dragados y que en sus riberas se construyan muros de gaviones, de esa forma se evitará las inundaciones que afectan la población e invaden terrenos sembrados y provocan pérdidas a la agropecuaria.

Los puentes deben ser construidos para que resistan los embates de las crecidas de los ríos y para ello sus longitudes deben ser mayores, sus aproches, en vez de estar en la orilla de los ríos, deben extenderse por lo menos 20-30 metros. De esa forma, el apoyo será más resistente y se elevará el nivel de la losa del puente y aun cuando por una crecida el nivel de agua llegue al tablero, este resistirá, porque los aproches al estar más internados en la tierra, tendrán más rellenos y un peso que los hará más resistentes al embate de las crecidas.